Más allá de nuestros miedos

“Te pertenezco más allá de espacio y tiempo”

Pedro Sosa

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Amour, como la vida misma!

“Una película que, ¡brrrroooom!, te convierte en cascotes todo tu edificio personal. (…) Es un trabajo tan bueno que parece un milagro que no caiga en un solo momento en ninguno de los muchos agujeros sentimentales que podría haber”

(E. Rodríguez Marchante: Diario ABC)

Hacía mucho tiempo que una película no me dejaba sin palabras.

La simpleza y honestidad de la cinta, pudo moverme y hacerme pasear por el jardín de las emociones encontradas.

La ternura, el amor incondicional, el inexorable paso del tiempo, se presentan en esta película desde el silencio atronador y el ritmo lento de la imagen.

Como digo, una película difícil de ver, y más difícil de olvidar… ¡Como la vida misma!

 

Pareja, abrazo y tango

“El tango niega las matemáticas porque uno más uno no son dos sino uno,

que es la pareja,

o son tres, porque son él, ella y un tercer volumen”.

Julia Atanasópulo

Utilizar todo para aprender y avanzar en el camino de la vida, es una máxima inexorable, en el SER de un/a coach.

Y la vida y su camino (gracias), ha traído hasta mí, el recuerdo de un libro, cuyo texto os transcribo debajo del video que lo acompaña.

También me ha traído la fuente primera de donde proviene ese texto. Bucay incorpora un fragmento adaptado del libro: “HUELLAS, maestros que se cruzan en nuestras vidas” de Julia Atanasópulo.

El texto describe de manera magistral la relación entre pareja, abrazo y tango.

Disfrutadlo.

La decisión ya estaba tomada “iba a aprender a bailar tango”. Es más “tenía que aprender a bailar tango”. Y esta vez si que iba a poner todo el empeño escatimado en tantos años de infructuosos intentos (desde los primeros balbuceos de mi padre, hasta aquellas tentativas fugaces, pero llenas de vana ilusión, emprendida con la ayuda de los abnegados voluntarios que alguna vez encontré en el camino). Y como esta vez estaba realmente dispuesta a llegar hasta el final, lo primero que tenía que hacer era tomar clases como dios manda (es decir con profesor y todo). Así que llena de buena voluntad, encaramada en mis zapatos de tacón, embutida en una falda acorde a las circunstancias y con la mejor de mis sonrisas en al rostro, me planté en aquella sala de baile que tanto me habían recomendado mis amigas.

Pero claro, como es imposible tanta dicha, como tanta perfección nos esta prohibida… como siempre… falta algo. Miré, remiré y por más que busque, me encontré de nuevo con la eterna verdad delante de mis narices: “Solo había cuatro hombres para veinticinco mujeres”.

Con todo y con eso no estaba dispuesta a que mi voluntad se viera vencida una vez más. Y me lancé a la pista dispuesta a arrebatarle a cualquiera de las otras veinticuatro mujeres alguna de las cuatro codiciadas presas. Sin embargo, a pesar de mi buena voluntad y de la mejor de mis sonrisas, en una hora solo pude capturar a un compañero, y por cinco minutos. A ese paso, ni en dos años aprendería una sola figura (si es que antes no aparecían por la pista nuevas compañeras). Fue entonces cuando la luz se hizo en mi cabeza y lo vi todo con mucha más claridad: “¡para algo se tiene un marido!”.

Y luego de poner en juego mis mejores y más elaboradas maniobras de manipulo-seducción, conseguí arrastrarlo a la clase. Lo mejor y más increíble de todo… ¡¡Es que le gustó!!

Primera Clase

“Lo primero que vamos a aprender del tango es el abrazo”, dijo Julio Horacio Martínez, el profesor.

Yo pensé que esto no tendría mucha ciencia, porque abrazarse es algo que todos hacemos habitualmente, de una manera espontánea, que se yo, natural, sin aprendizaje previo. Pero no. Al parecer, detrás del abrazo del tango se esconde algo bastante más complicado.

“En el tango los cuerpos tienen que armar un circuito de tensiones encontradas. El brazo tiene que estar firme, pero sin empujar. Las piernas en contacto, pero sin asfixiarse ni impedirse el movimiento. Tengan en cuenta que en este baile el equilibrio no está en cada uno, sino en el centro de los dos, y si no se entienden pueden desestabilizarse. Tienen que aprender a comunicarse para poder disfrutarlo juntos”.

Entonces Alberto, mi marido, me tomó en sus brazos, juntas las piernas, con una mano sujetándome la cintura y con la otra, arriba y firme, para que me sirviera de apoyo. Hasta aquí todo bien… en teoría, si no fuese porque su mano en la cintura… me tenia suspendida en al aire, sus piernas juntas… no me dejaban mover, y su mano firme… era tan firme que me atenazaba los dedos.

“Tu mano debe ofrecer resistencia, de lo contrario te sentís empujada. No se puede bailar con un flan aunque tenga forma de mujer”.

Me había llamado flan con forma de mujer. Eso fue lo que dijo… y ahí terminó la clase.

Segunda Clase

“Hoy aprenderemos el paso básico, que son ocho compases, ¿ven? Uno, dos, tres, cuatro, cinco… y en el quinto la mujer debe tener el peso en el pie derecho y entonces, con ese mismo pie, y cambiando el peso, ella sale hacia atrás y seguimos, seis, siete y ocho… ¿Entendieron?”.

Dijimos que sí, (no sin ciertos reparos) y empezamos a bailar: Uno, dos, tres, cuatro, cinco… Uno, dos, tres, cuatro, cinco… Uno, dos, tres, cuatro, cinco… ¡Nada! No había manera. Alberto estaba empeñado en que yo hiciera el sexto con el pie izquierdo, pero no quería entender que lo tenía cruzado por delante.

“¡Me estás atropellando!”

“No, sos vos que no retrocedes”.

“Pero, ¿cómo querés que retroceda si tengo el pie en el aire?”

“Pues las demás lo hacen…”

“¡Alberto! -se acercó el profesor- tenés que tener en cuenta dónde tiene ella el peso del cuerpo. Si no lo hacés ella no puede salir. Mira: Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete y ocho. ¿Viste?”.

Que lindo era bailar con alguien que me entendía. Reconocí que con Alberto me sentía impotente. Me echaba a mi la culpa de sus limitaciones y no quería darse cuenta que era totalmente imposible seguirlo.

Tercera Clase

“Hoy trabajaremos las articulaciones del paso básico. En el ocho, hay dos tiempos, uno deentrada y otro de salida, tanto en el hombre como en la mujer. Son alrededor de la pareja. El hombre puede optar por solo darle el espacio, o acompañar su movimiento…”

Por fin había llegado lo que estaba esperando, hacer esos firuletes tan lindos. Tan elegantes, tan sensuales… Salgo, entro, salgo… ¿Qué pasa? De pronto estamos los dos haciendo fuerza por no caernos, a cuatro metros uno del otro y a leguas de elegancia y sensualidad soñadas…

“¡¿Qué están haciendo?! -se acerca Julio desorbitado- ¡¡queremos bailar tango y están haciendo una lucha de sumo!!. Alberto vení. Ahora yo tomaré el lugar de tu pareja y te muestro que hacés. ¿Ves? Si vos no me das espacio suficiente yo me lo voy a tomar de todos modos, aunque sea alejándome…”

Cuarta Clase

Aunque ya más o menos podemos movernos juntos todavía nos cuesta mucho sincronizarnos. Después de haber trabajado con la pausa, hemos conseguido bailar un poco seguido, pero tras unos pasos engarzados a duras penas, me vuelvo a tropezar con sus pies (o quizás sea él quien tropieza, yo ya no lo sé) Sea como fuere Alberto me acusa de no escuchar lo que me dice; de bailar sola. Yo le repito que no se lo que quiere que haga… pero parece que el tampoco me entiende.

De nuevo Julio se acerca a nosotros (¿es que no hay otra pareja en la sala que baile mal?)

“Alberto, si querés decirle algo, primero tenés que contactar, llamar su atención, de lo contrario la invadís, la sorprendés y en esa incertidumbre no te va a entender. Llevemos esto al baile. ¡Mira! Primero buscas su pie, la detenés y luego haces el movimiento. Si antes no conectas será difícil que ella adivine que querés comunicarte. Como cuando querés hablarle: primero la llamas y solo cuando ves que ella te escucha, hablas, de lo contrario, antes o después tendrás que gritar. Esto es lo mismo. Y vos (a mí) tené en cuenta que cuando te llama tenés que detenerte y escucharlo, si no , para que lo escuches, te va a gritar. Y si están bailando te va a golpear. Lo voy a mostrar. Acerco mi pie al suyo, ella se detiene para escuchar, hago el movimiento y espero que ella me conteste. No lo olviden, al bailar están dialogando, nunca imponiendo. Uno habla y después de escuchar el otro contesta. Atención solo después de escuchar. Porque en el tango, como en la vida, si no me tomo el trabajo de escuchar, voy a presuponer que se lo que me van a decir y nunca contestaré al otro. Así el dialogo real deja de existir y se convierte en monólogo. Esto es lo que están haciendo, y esto no es bailar tango, que es una danza de pareja en la que cada uno improvisa de acuerdo al movimiento del otro”.

Quinta Clase

Hoy no tengo ganas de ir a clase, en realidad no tengo ganas de ir a ninguna parte. Yo no entiendo que está pasando pero siento que mi pareja se acaba. Desde hace un tiempo discutimos por todo y no hay manera de poder hablar de lo que pasa. Son infinitos los reproches mutuos que impiden el diálogo. Es como si habláramos distintos idiomas y una dolorosa distancia, mezcla de rencor e indiferencia, se esta clavando entre nosotros.

Este silencio, no se como ni cuando empezó, pero crece cada vez más y parece imposible detenerlo. Nuca pensé que después de tanto tiempo de complicidad y cercanía llegaría el momento que aún estando juntos no nos pudiésemos encontrar.

Mejor me cambio de ropa y voy a clase, porque con darle vueltas en la cabeza no gano nada y si nos quedamos en casa solos la distancia se hace insoportable.

“Hoy no vamos a aprender ningún paso nuevo, creo que es importante que sepan qué están haciendo. Si no entienden qué es bailar tango, si no entienden su sentido, podrán hacer los pasos pero nunca van a bailar tango. El tango es una danza de pareja abrazada en un abrazo que es contención, no estrujamiento. Abrazar es dar con los brazos abiertos y el que da con los brazos abiertos recibe con todo el cuerpo. Así unidos los dos integrantes se desplazan por el espacio, pero no es un espacio cualquiera. Al contrario, es un espacio creado por los dos. Como dicen los Dinzel: “El tango niega las matemáticas porque uno más uno no son dos sino uno, que es la pareja o son tres, el ella y un tercer volumen.” Uno o tres, pero nunca dos.

Es un verdadero diálogo corporal y amoroso donde los dos manejan la autodeterminación y donde también hay momentos de silencio, un silencio que necesariamente forma parte del diálogo, que lo enriquece si quieren, pero que nunca lo anula. En este diálogo, los dos pueden proponer, porque aunque uno tome la iniciativa del primer movimiento, de acuerdo como sea la respuesta, ya sea por velocidad, amplitud o dirección, es el siguiente movimiento. Por eso hay que aprender a vivir el error como posibilidad de enriquecimiento. Si esto no hubiese sido así, el tango no existiría. No deben enojarse ante un fallo, busquen el contacto con el otro e intenten crear juntos. Finalmente el tango también es una forma de autoconocimiento, porque así como en nuestra vida de relación, ya sea como amigo, amante o padre, conozco mi calidad de tal a partir del otro, en el tango puedo ser un protector o un protegido, un dominado o un dominador, puedo ser infinitamente tierno, violento o tal vez la mezcla de todo eso y mi pareja esta allí para mostrármelo. Esto que planteo no es fácil, pero sólo cuando lo entiendan podrán bailar, y además de una manera distinta cada día: a veces con violencia, otras con ternura, otras en verdadero éxtasis, pero seguro, no interrumpirán la danza.”

Mientras volvíamos caminando a casa, las palabras de Julio retumbaban dentro de mí. Era como si las frases hubieran tomado forma corporal y danzaban en mi cabeza, ocupándola, ordenándose, tomando armonía y sentido.

“El abrazo es contención, no estrujamiento… Tomen el error como posibilidad… si no le doy espacio, él se lo va a tomar… mi pareja esta allí para mostrarme como soy… El encuentro es diálogo, no imposición; el diálogo es escuchar al otro no suponer; el abrazo es dar espacio, no atrapar; el tango es dialogar, dialogar, dialogar.

Al cabo de un tiempo…

Hoy releo estos viejos apuntes. Los encontré en el cajón de una cómoda que había quedado en el sótano después de la mudanza. ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Diez años? Sí, creo que sí. En aquella época cumplíamos apenas dos años de casados y ya llevamos juntos doce. La crisis pasó y efectivamente los dos tuvimos que aprender a vivir juntos, así como aprendimos a bailar tango.

Mientras leo estoy escuchando música y Alberto esta terminado de arreglar el jardín. Por cierto ya termino, veo que entra.

Esta sonando Danzarín.

Es el tango que más nos gusta bailar.

“¿Qué estás haciendo?”, le digo

“Estoy pensado que tengo muchas ganas de abrazarte… ¿Nos bailamos un tanguito, mi vida?”.

Jorge Bucay, de “Amarse con los ojos abiertos”

Ediciones RBA Noviembre 2003

Relación de pareja, amor y coaching

“Cada uno tiene lo suyo”

Víctor Manuel

“Eso es verdad, cada uno tiene lo suyo”

Ana Belén

Vaya por delante mi admiración por Ana Belén. Esta entrevista acaba cuando empieza lo mejor, aún así merece la alegría verla y oírla.

Ya he escrito en varios post, reflexiones sobre la relación de pareja, el amor y el coaching.

Interesante, detenerse a descubrir cuanto hay de INTIMIDAD, PASIÓN y COMPROMISO, en esta entrevista.

Para el autoanálisis de pareja, algunas cuestiones para meditar:

1) Conozco las más importantes aspiraciones y esperanzas vitales de mi pareja.

2) Conozco las principales preocupaciones actuales de mi pareja.

3) Conozco los tres momentos más importantes de la vida de mi pareja.

4) Puedo fácilmente señalar los 3 aspectos que más admiro en mi pareja.

5) Procuro tener tiempo libre para disfrutarlo con mi pareja.

6) Nuestras relaciones sexuales son generalmente satisfactorias.

7) Mi pareja es una de mis mejores amistades.

8) Mi pareja me confiesa cuando ha tenido un mal día.

9) Normalmente beso y acaricio con afecto a mi pareja.

10) Estoy verdaderamente interesado/a en las opiniones de mi pareja.

11) Aprendo mucho de mi pareja, incluso en las cosas en que no estamos de acuerdo.

12) Siento que lo que digo es importante para mi pareja cuando tomamos decisiones.

13) Soy capaz de admitir que me he equivocado.

14) Incluso cuando estamos en desacuerdo puedo mantener el sentido del humor.

15) Mi pareja es capaz de calmarme cuando estoy enfadado/a.

16) Siento que mi pareja y yo hacemos un buen equipo.

17) Cuando discutimos, ganar no es el objetivo para ninguno de los dos.

18) Acepto que hay cosas que nunca resolveremos.

19) Compartimos valores similares en cuanto a los roles de cada uno.

20) Siente que ambos tenemos y compartimos muchos recuerdos agradables.

Las preguntas de reflexión están tomadas de John Gottman, del que me gustó leer , su recomendación -y hago mía-:

Calienten su relación.: Mantengan su relación sana asegurándose que hay por lo menos cinco interacciones positivas para cada negativa.

La investigación de Gottman ha identificado que una proporción de 5 a 1 de interacciones positivas a negativas esta ligada a la estabilidad de un matrimonio, sin importar cual sea el estilo típico de resolver conflictos. Si hay demasiada negatividad, la relación sufre. Lógico, tampoco hay que ser un genio para deducir eso.

Feliz amor!

Amor del bueno en San Valentín

Según algunas web relacionadas con la búsqueda de pareja, el 2 de enero es una de las fechas en las que se multiplican de forma asombrosa los nuevos registros en esta página de encuentros,  a veces explicitando contactos extramatrimoniales.

Hay datos que  demuestran claramente que los días después de vacaciones no son sólo temporada alta para los divorcios.
Hay datos que  aseguran que fechas tan señaladas como San Valentín, el Día de la Madre o el Día del Padre, son los momentos del año en los que más personas aprovechan los servicios que ofrecen webs de contacto y de información sobre separaciones matrimoniales.

Afirma algún director de web, este tipo de personas buscan porque “no han visto cumplidas sus expectativas afectivas y se dan cuenta de que no se sienten satisfechos con su vida y su relación de pareja tras varios días en familia. Por ello, sienten que es el momento de dar un giro a su vida y encontrar su propia felicidad”.

¿Qué es amor del bueno?

Sin lugar a duda, hay un elemento inprescindible en toda relación amorosa, que define su autenticidad. El amor prevalece si se da el punto esencial para su existencia: el compromiso.

“Si no existe este elemento, el amor no es estable”

Junto al compromiso, están la pasión y la intimidad. 

Si quieres evaluar tu relación de “amor del bueno“, pregúntate:

¿Cuál es nuestro compromiso? ¿A qué me comprometo? ¿Y mi pareja?

¿Qué tal andamos de pasión?

¿Seguimos compartiendo espacios para la intimidad? ¿Y… tiempos para la intimidad?

En función de la respuesta tenemos un modo de vivir el amor.

Reconocer qué tipo de relación tenemos y cuáles pueden ser las estartegias para reconducir el amor, hacia la relación de amor del bueno, es de vital importancia, para la relación.

Suelo explicarlo en las sesiones de coaching con el siguiente gráfico:

Tras el reconocimiento del tipo de amor, se trabaja con las ideas irracionales acerca del amor, algunas tan legendarias como “el mito de la media naranja”, el de “sin él/ella me muero”, o el del “corazón partío” “enamorado o nada”, entre otros…

Razón y emoción al servicio de la felicidad

En el día de hoy una canción inspiradora…  cuyo título es AMOR DEL BUENO…

Juan BELLIDO, palabra de coach

www.juanbellido.com

Como un cuchillo en la mantequilla entraste a mi vida cuando me moria Como la luna por la rendija asi te metiste entre mis pupilas Y asi te fui queriendo a diario sin una ley,sin un horario y asi me fuiste despertando de cada sueño,donde estabas tu Y nadie lo buscaba y nadie lo planeo asi en el destino estaba que fueras para mi y nadie le apostaba que yo fuera tan feliz pero cupido se apiado de mi.. ............se apiado de mi..... ............se apiado de mi..... Como la lluvia en pleno desierto mojaste de fe mi corazon ahogaste mis miedos Como una dulce voz en el silencio asi nos llego el amor amor del bueno Y asi te fui queriendo a diario sin una ley,sin un horario y asi me fuiste despertando de cada sueño,donde estabas tu

Me acuerdo tanto de tí…

La Semana Santa, el mar, las vacaciones, me permiten disfrutar de la lectura sabrosa…

Me gusta leer filosofía. Angel Gabilondo tiene la facilidad de filosofar sobre la cotidianeidad.

Hoy me regala unas páginas entrañabilísimas…

En la consulta de coaching, he visto a personas que vienen intentando olvidar un amor, otras intentan recuperar a la persona de su vida, otras intentan vivir el duelo del desamor y otras buscar el valor de actuar y actuar proactivamente ante los sentimientos.

Todas tienen el mismo común sentimiento de “me acuerdo tanto de él o ella…”

Ángel, de manera magistral, a mi entender, describe la sensación de “acordarse de…”

Para tí, de quien me acuerdo…

Juan BELLIDO

www.juanbellido.com

“Me acuerdo tanto de ti…”

Es llamativo como a veces nos asalta, nos invade, nos inunda y nos habita la imagen de un gesto, de un movimiento, de una situación. Irrumpe en nosotros una palabra y una mirada;en definitiva, un rostro. Nos acordamos de alguien. Puede ser que con gusto, con alegría, al menos en principio. Pero pronto ese recuerdo es la ratificación de una distancia , de una separación. No está y, sin embargo, su ausencia se hace presente. No es una simple nostalgia, es una constatación. Si hay recuerdo es porque en algún modo algo o alguien se fueron. Que tal vez vuelva es estimulante, incluso cabría ser un consuelo, pero recordar es también reconocer que algo ha finalizado, se ha ido, se ha perdido. Que ese alguien se encuentre en otro lugar, por un lado es un alivio; por otro, una iquietud. Le echamos de menos y, a la par, está en nosotros. Tanto nos pertenece como le pertenecemos. Y sin embargo, no nos tenemos. En absoluto. Lo notamos. Lo sentimos. No es lo que más nos gustaría, pero es así. Echar de menos no es sólo senti una falta, es constatar que hagamos lo que hagamos cabe la distracción, pero no el olvido. Alquien nos tiene sin poseernos, le tenemos sin poder sino acariciar su ausencia. Lo notamos con intensidad, pero no está.Ahora bien, en la palabra acuerdo está la palabra corazón. El recuerdo tiene siempre también una connotaciñón afectiva. Y nos gusta. No es una simple repetición, es una reiteración, un modo de reactivar algo, de revivirlo. Se trata de que llegue a ser una rememoración. Quizá hayamos de tornar ese recuerdo en memoria, lo que supondría no una simple añoranza del pasado, sino muchas posibilidades latentes y vivas, y algún porvenir. Acordarse de alguien es asociarse con él, con ella, de modo singular, es una conmemoración.

En la noche, un recuerdo irrumpe en silencio. Nos adormilamos al susurro de las palabras que alguien no nos dice. Amanecemos en brazos que no están. Y, sin embargo, no todo es un espejismo. Algo nos enlaza, nos vincula, algo que no es precisamente menos real que una ausencia. Podríamos intentar denominarlo, pero con palabras tan sencillas que resultarían excesivas. Recuerdo cuando no necesitábamos recordar.

Me acuerdo de ti. Compartimos una memoria común, y desearía hacer contigo algo que por cordial fuera para ambos memorable. Me acuerdo tanto de ti que, como suele decirse, me desvivo por verte, por oirte, por presentir que quizá a ti te ocurra algo similar. No te aconsejo tanta ansiedad, ni tanta turbación. Preferiría que se te pasara. Es decir, que nos viéramos. Lo digo por mí.

LIBRO: “Contigo” (Capítulo 3) ÁNGEL GABILONDO

Biografía para encontrame

Es fácil vivir con los ojos cerrados,

interpretando mal todo lo que se ve …

John Lennon

 

PARÉNTESIS

Acompáñenme a entrar en el paréntesis que alguien abrió cuando parió mi madre

y permanece aún en los otroras
y en los ahoras y en los puede ser
lo llaman vida si no tiene herrumbre
yo manejo el deseo con mis riendas

mientras trato de construir un cielo
en sus nubes los pájaros se esconden
no es posible viajar bajo sus alas
lo mejor es abrir el corazón
y llenar el paréntesis con sueños
los pájaros escapan como amores
y como amores vuelven a encontrarnos son sencillos como las soledades
y repetidos como los insomnios

busco mis cómplices en la frontera
que media entre tu piel y mi pellejo
me oriento hacia el amor sin heroísmo
sin esperanzas pero con memoria

por ahora el paréntesis prosigue
abierto y taciturno como un túnel.

Mario Benedetti

Biografía para encontrarme

Cerré la última página del libro final de mi admirado Benedetti.

Como siempre en estos 62 poemas, Mario, vuelve a mirar hacia dentro y a los demás…

La poesía y su capacidad de introspección…

Juan BELLIDO, palabra de coach

www.juanbellido.com