Violencia de género: la solución

“Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.”

Albert Einstein

La asimetría social entre mujeres y hombres en sus relaciones favorece la violencia de género.

La clave para hacer algo efectivo con las generaciones de adolescentes (chicas y chicos), -en cuanto a futuros hombres y mujeres que pueden llegar a ser víctimas y agresores-, puede estar en abordar la naturaleza ideológica del problema, a través del trabajo con “las creencias”.

creencias coachingLas creencias, en coaching, podemos decir que son juicios que están hondamente arraigados dentro de nuestra identidad, en un plano normalmente subconsciente, y que hace que actuemos de una determinada manera.

Todos nosotros estamos llenos de creencias y algunas de ellas pueden ser insanas, limitadoras o configurar una manera de pensar (ideológica) que puede llevar a conductas tan irracionales como la violencia de género.  En coaching se trabaja para descubrirlas y sanearlas.

Un motivo más para trabajar en educación bajo la metodología del coaching.

Os dejo un video que explica excelentemente la relación entre creencias, género y coaching.

Cuando soy lo que piensa mi grupo

 “Las personas son tan hermosas como las puestas de sol, si se les permite que lo sean. En realidad, puede que la razón por la que apreciamos verdaderamente una puesta de sol, es porque no podemos controlarla”.

Carl Rogers

Mis alumnos me preguntan sobre la última noticia en Europa, donde un individuo toma un coche, y se precipita contra los viandantes, con la intención de matarlos. ¿Cómo un hombre puede anteponer lo que piensa su grupo, hasta el punto de dar la vida por ello?

Me suscita que aunque uno de por conocidas ciertas claves de entendimiento de la naturaleza humana, pueden no ser  tenida en cuenta por muchos de los analistas y periodistas que hoy comentarán la última matanza de Londres.

identidad socialEstá bien recordar algunas claves que la psicología tiene bien estudiada. Los seres humanos tenemos identidad, es decir, somos de alguna manera “especiales” y “únicos”. Para que esta identidad sea posible, los humanos vivimos procesos complejos, donde lo importante es la interacción con los demás -aunque muchas veces pasan desapercibidas-.

Técnicamente estoy hablando de la identidad personal y la identidad social.

Somos lo que vamos siendo, con nuestro carácter que vamos adquiriendo a lo largo de la vida, y con nuestro temperamento, muy influenciado por la herencia biológica.

La personalidad, reúne en una única estructura  muchos aspectos, como nuestros genes, lo que aprendemos y cómo nos relacionamos.

La identidad personal puede llegar a desdibujarse, de manera que la persona asume el pensamiento y comportamiento del grupo. Ejemplo de ello tenemos, cómo un pacífico padre de familia se convierte en un vandálico hincha en un estadio de fútbol, o cómo una “modosita” madre de familia sufre una transformación tal en un concierto de Justin Bieber al que acompaña a sus hijas, que cuesta saber quién es la adolescente.

Un fanático no piensa, sólo siente irracionalmente. Por una perversión de la relación entre identidad personal y social, el individuo olvida quién es, para entregarse en exclusiva a un pensamiento grupal. ¿Te imaginas siendo sólo lo que tu grupo piensa que eres?

Puesto a ser yo en relación con el resto de humanos, prefiero pensar que todos podemos ser hermanos, por tanto más vale quererlos. Este video inspirador da buenas razones de ello.

Bauman y Steiner, se van dos maestros

“El amor es la supervivencia del yo a través de la alteridad del yo.”

(Zygmun Bauman)

Se han ido físicamente dos de mis maestros. Ambos han influido en mi manera de entender las relaciones humanas, y por ende la educación.

Zygmun Bauman y Claude Steiner. Del primero me he sentido interpelado al análisis del para qué educar, del segundo sobre el cómo educar.

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Zygmun Bauman

Bauman, aporta una lectura de nuestro tiempo con el término modernidad líquida. Define con ello eso que parece estar pasándonos y que hace que lo que antes era duradero, religión, empleo y relaciones, pasa a ser efímero.

El maestro aporta pistas para la reflexionar sobre si deberíamos aventurarnos a adherirnos a redes sociales indiscriminadamente, o enseñar a nuestros alumnos e hijos su uso. Creo que la clave es pararnos a pensar ¿para qué lo hacemos? ¿qué nos aportan? ¿qué aportamos?

Todo es más fácil en la vida virtual, pero hemos perdido el arte de las relaciones sociales y la amistad”, escribía Bauman.

“Las pandillas de amigos o las comunidades de vecinos no te aceptan porque sí, pero ser miembro de un grupo de en Facebook es facilísimo. Puedes tener más de 500 contactos sin moverte de casa, le das a un botón y ya”.

El aporte a la reflexión sobre la educación es evidente. Dejo un fragmento:

“Se ve a la educación más como un producto que como un proceso. Así la educación parece abandonar la noción de conocimiento útil para toda la vida para sustituirla por la noción de conocimiento de usar y tirar. Esa concepción es uno de los retos a vencer. La educación debería ser una acción continua de la vida y no dedicarse únicamente al fomento de las habilidades técnicas. Lo importante es formar ciudadanos que recuperen el espacio público de diálogo y sus derechos democráticos, para así ser capaces de controlar el futuro de su entorno y el suyo propio. Cuando el mundo se encuentra en constante cambio, la educación debería ser lo bastante rápida para agregarse a éste. Estamos ante la educación líquida

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Claude Steiner

Las personas desde lo profundo, en las relaciones humanas, si tenemos que elegir entre la nada y el dolor, elegimos el dolor. Necesitamos existir para los demás. Esta es una de las genialidades que descubrí del maestro Steiner y su economía de caricias.

Inauguré este blog en el 2009, con una obra suya, El cuento de los peluches caldo , mi cuento favorito de todos los tiempos.

El maestro del análisis transaccional Claude Steiner, aporta una valiosísima visión de la educación emocional,y sobre cómo educar.

“Los juegos de poder psicológicos funcionan porque la gente está entrenada para obedecer desde la infancia”, decía el maestro Steiner.

D.E.P. ambos genios.

Una vida de película

“Dime a qué prestas atención y te diré quien eres”.

José Ortega y Gasset.

A veces hay opciones en la vida, y ello nos lleva a elegir “vivir una vida de opción”, hasta tal punto que pudiera parecer de película.

Este es el caso de la siguiente historia, donde la determinación, las creencias y los valores personales se dan la mano.

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Barry Martin en el 2006 se incorporó a su nuevo trabajo como jefe de obra para la construcción de un lujoso centro comercial en la ciudad de Seattle. Los promotores habían logrado comprar todas las parcelas, excepto una casa.

La primera misión de Barry fue convencer a la persona propietaria de la casa de que la vendiera. La casa era de Edith Macefield, una anciana que nació en 1921.

Barry, el jefe de obra, pensó que la vía diplomática sería la mejor para convencer a la anciana para que vendiera su pequeña y vieja casa.  “Buenos días señora Macefield –comenzó Barry–, sólo venía a decirle que hoy vamos a hacer mucho ruido. Si tiene cualquier problema, este es mi teléfono”. Edith aceptó el ofrecimiento y pocos días después llamó a Barry para pedirle… que la llevara a la peluquería. “Ya no puedo conducir mi viejo Chevrolet Cavalier”, se excusó Edith. Aquello fue el comienzo de una gran amistad.

Cuando Barry le preguntó por qué no quería vender su casa, a pesar de que le ofrecían un millón de dólares y una vivienda en otro barrio de Seattle, Edith le contestó: “Yo no quiero mudarme. No necesito el dinero. El dinero no significa nada para mí. Esta es mi casa. Mi madre murió aquí, en este mismo sofá. Regresé a Estados Unidos desde Inglaterra para cuidar de ella. Me hizo prometer que la iba a dejar morir en casa y no en una residencia. Cumplí mi promesa y es aquí donde quiero morir, en mi propia casa, en este sofá”.

Edith, de joven aprendió francés y alemán y se trasladó a Inglaterra. Contaba de sí misma que había sido espía británica en Alemania, que había escapado del campo de concentración de Dachau y que aprendió a tocar el clarinete gracias a su primo, el legendario músico de jazz Benny Goodman.

Al acabar la Segunda Guerra Mundial permaneció en Inglaterra atendiendo a huérfanos de guerra. Se hizo experta en ópera, y fan de Fran Sinatra y de Greta Garbo. Su vida seguía siendo divertida y alocada, hasta que en 1965 su madre enfermó gravemente y ella regresó a los Estados Unidos para atenderla. Su madre vivía en esa casa de Seattle, y allí murió, pocos años después. Para conservar su recuerdo, ella decidió echar raíces y quedarse allí. Para siempre.

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Esta es la verdadera historia que inspiró la película Up. La historia de Edith y de su rechazo de la suculenta oferta apareció en la prensa y llegó a oídos de los responsables de la productora Pixar. La película “Up”, cuenta la maravillosa historia de amor en la que un hombre decide honrar la memoria de su esposa salvando la casa en la que vivieron tantos años de felicidad.

La película se estrenó en 2009, pero Edith no pudo verla porque un cáncer de páncreas acabó con su vida el 15 de junio de 2008. Barry cuidó de ella hasta el final.
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¿Y qué pasó con la casa? La heredó Barry, no se la ofreció a sus antiguos jefes, decidió mantener la memoria de su valiente amiga y venderla a una persona que se comprometiera a conservarla como Edith la dejó.

A veces, es posible vivir una vida de película, manteniendo la opción por la vida elegida.

Cómo tomar una decisión

En este video te presento las tres preguntas claves que debes hacerte para tomar una decisión.

Te deseo una buena decisión.

Juan BELLIDO, palabra de coach

Resiliencia para vivir

“La vida es preciosa y fugaz”

La resiliencia es el proceso de adaptarse  a la adversidad.

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Ante un trauma, una tragedia, una amenaza, o un problema afectivo, laboral,o de salud, las personas pueden “rebotar” y hacer frente a lo que les sucede.

Ser resiliente no significa, no sufrir, o sentir dolor o tristeza. Lo bueno, es que hoy sabemos que la resiliencia también se aprende.

Desde el coaching te proponemos algunas pistas de trabajo para hacerte más resiliente:

  1. Acepta que el cambio es parte de la vida.
  2. Piensa y escribe tu META
  3. Pregúntate ¿qué es lo bueno de esto malo que me está sucediendo?
  4. Busca ayuda en otras personas
  5. Busca recursos
  6. Date tiempo para que todo mejore
  7. Mira y escucha este video inspirador

 

Vivir la felicidad

“Nada es tan grave como parece cuando lo piensas”

Daniel Kahneman

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“Un hombre estaba escuchando una sinfonía que le resultaba una música absolutamente maravillosa, pero al final de la obra hubo un sonido chirriante horrible.”

Se le preguntó qué le había parecido la música y dijo:

– Estoy realmente muy afectado, el chirrido ha echado a perder la experiencia por completo.

Pero no fue así. Lo que se había echado a perder fueron los recuerdos de esa experiencia. Había tenido la experiencia. Había tenido 20 minutos de una música gloriosa. Había disfrutado felizmente durante 20 minutos. Y no contaron para nada, en absoluto, porque se quedó con un recuerdo, el recuerdo se había arruinado, y era todo lo que había quedado.

Este caso y muchos otros fue estudiado por Daniel Kahneman.

El profesor Daniel Kahneman, es  psicólogo de nacionalidades estadounidense e israelí, nacido en Tel Aviv en 1934. En 2002, conjuntamente con Vernon Smith, le fue concedido el “Premio Nobel” de Economía por haber integrado aspectos de la investigación psicológica en la ciencia económica, especialmente en lo que respecta al juicio humano y la toma de decisiones bajo incertidumbre.

Khneman explica cómo evaluamos la felicidad.

Como al oyente de la sinfonía, nos sucede con la sensación de felicidad, que está mediada bien por el recuerdo o por la experiencia.

Experiencia y recuerdo son dos cosas bien distintas.

Podemos vivir una experiencia maravillosa con nuestro primer Yo, el que tiene la experiencia. Pero si nuestro segundo Yo, el yo que recuerda, pone su énfasis en un pequeño detalle que ensombrezca ese atisbo de felicidad, dicha experiencia tomará la forma de un recuerdo triste.

El recuerdo de algo que pudo hacernos felices pero que se estropeó, puede hacernos olvidar los instantes que disfrutamos de verdad.

La felicidad, es el aquí y ahora de las experiencias.

Os dejo el video de Kanheman, donde cuenta cómo la ciencia de la psicología explica lo que desde antaño las filosofías espirituales ya intuyen: “vivir la experiencia es vivir la felicidad”

Juan BELLIDO, palabra de coach

(Foto: Google)