Bauman y Steiner, se van dos maestros

“El amor es la supervivencia del yo a través de la alteridad del yo.”

(Zygmun Bauman)

Se han ido físicamente dos de mis maestros. Ambos han influido en mi manera de entender las relaciones humanas, y por ende la educación.

Zygmun Bauman y Claude Steiner. Del primero me he sentido interpelado al análisis del para qué educar, del segundo sobre el cómo educar.

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Zygmun Bauman

Bauman, aporta una lectura de nuestro tiempo con el término modernidad líquida. Define con ello eso que parece estar pasándonos y que hace que lo que antes era duradero, religión, empleo y relaciones, pasa a ser efímero.

El maestro aporta pistas para la reflexionar sobre si deberíamos aventurarnos a adherirnos a redes sociales indiscriminadamente, o enseñar a nuestros alumnos e hijos su uso. Creo que la clave es pararnos a pensar ¿para qué lo hacemos? ¿qué nos aportan? ¿qué aportamos?

Todo es más fácil en la vida virtual, pero hemos perdido el arte de las relaciones sociales y la amistad”, escribía Bauman.

“Las pandillas de amigos o las comunidades de vecinos no te aceptan porque sí, pero ser miembro de un grupo de en Facebook es facilísimo. Puedes tener más de 500 contactos sin moverte de casa, le das a un botón y ya”.

El aporte a la reflexión sobre la educación es evidente. Dejo un fragmento:

“Se ve a la educación más como un producto que como un proceso. Así la educación parece abandonar la noción de conocimiento útil para toda la vida para sustituirla por la noción de conocimiento de usar y tirar. Esa concepción es uno de los retos a vencer. La educación debería ser una acción continua de la vida y no dedicarse únicamente al fomento de las habilidades técnicas. Lo importante es formar ciudadanos que recuperen el espacio público de diálogo y sus derechos democráticos, para así ser capaces de controlar el futuro de su entorno y el suyo propio. Cuando el mundo se encuentra en constante cambio, la educación debería ser lo bastante rápida para agregarse a éste. Estamos ante la educación líquida

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Claude Steiner

Las personas desde lo profundo, en las relaciones humanas, si tenemos que elegir entre la nada y el dolor, elegimos el dolor. Necesitamos existir para los demás. Esta es una de las genialidades que descubrí del maestro Steiner y su economía de caricias.

Inauguré este blog en el 2009, con una obra suya, El cuento de los peluches caldo , mi cuento favorito de todos los tiempos.

El maestro del análisis transaccional Claude Steiner, aporta una valiosísima visión de la educación emocional,y sobre cómo educar.

“Los juegos de poder psicológicos funcionan porque la gente está entrenada para obedecer desde la infancia”, decía el maestro Steiner.

D.E.P. ambos genios.

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Mejorar la autoestima con la defusión

“La paradoja de la autoestima, es que quien la tiene no la necesita y quien la necesita no la tiene” (Juan BELLIDO)

Muchas personas dicen tener una baja autoestima. Son menos las que saben qué hacer para mejorarla.

En este video se presenta qué es la defusión, y cómo puede ayudar a aumentar la autoestima trabajando con el autoconcepto.

NOTA: Estos videos tienen la única intención de compartir conocimientos y sabiduría para el bienestar y felicidad de las personas. Si crees que puede ayudar a alguien más comparte sin límite. 

Gracias.

Una vida de película

“Dime a qué prestas atención y te diré quien eres”.

José Ortega y Gasset.

A veces hay opciones en la vida, y ello nos lleva a elegir “vivir una vida de opción”, hasta tal punto que pudiera parecer de película.

Este es el caso de la siguiente historia, donde la determinación, las creencias y los valores personales se dan la mano.

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Barry Martin en el 2006 se incorporó a su nuevo trabajo como jefe de obra para la construcción de un lujoso centro comercial en la ciudad de Seattle. Los promotores habían logrado comprar todas las parcelas, excepto una casa.

La primera misión de Barry fue convencer a la persona propietaria de la casa de que la vendiera. La casa era de Edith Macefield, una anciana que nació en 1921.

Barry, el jefe de obra, pensó que la vía diplomática sería la mejor para convencer a la anciana para que vendiera su pequeña y vieja casa.  “Buenos días señora Macefield –comenzó Barry–, sólo venía a decirle que hoy vamos a hacer mucho ruido. Si tiene cualquier problema, este es mi teléfono”. Edith aceptó el ofrecimiento y pocos días después llamó a Barry para pedirle… que la llevara a la peluquería. “Ya no puedo conducir mi viejo Chevrolet Cavalier”, se excusó Edith. Aquello fue el comienzo de una gran amistad.

Cuando Barry le preguntó por qué no quería vender su casa, a pesar de que le ofrecían un millón de dólares y una vivienda en otro barrio de Seattle, Edith le contestó: “Yo no quiero mudarme. No necesito el dinero. El dinero no significa nada para mí. Esta es mi casa. Mi madre murió aquí, en este mismo sofá. Regresé a Estados Unidos desde Inglaterra para cuidar de ella. Me hizo prometer que la iba a dejar morir en casa y no en una residencia. Cumplí mi promesa y es aquí donde quiero morir, en mi propia casa, en este sofá”.

Edith, de joven aprendió francés y alemán y se trasladó a Inglaterra. Contaba de sí misma que había sido espía británica en Alemania, que había escapado del campo de concentración de Dachau y que aprendió a tocar el clarinete gracias a su primo, el legendario músico de jazz Benny Goodman.

Al acabar la Segunda Guerra Mundial permaneció en Inglaterra atendiendo a huérfanos de guerra. Se hizo experta en ópera, y fan de Fran Sinatra y de Greta Garbo. Su vida seguía siendo divertida y alocada, hasta que en 1965 su madre enfermó gravemente y ella regresó a los Estados Unidos para atenderla. Su madre vivía en esa casa de Seattle, y allí murió, pocos años después. Para conservar su recuerdo, ella decidió echar raíces y quedarse allí. Para siempre.

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Esta es la verdadera historia que inspiró la película Up. La historia de Edith y de su rechazo de la suculenta oferta apareció en la prensa y llegó a oídos de los responsables de la productora Pixar. La película “Up”, cuenta la maravillosa historia de amor en la que un hombre decide honrar la memoria de su esposa salvando la casa en la que vivieron tantos años de felicidad.

La película se estrenó en 2009, pero Edith no pudo verla porque un cáncer de páncreas acabó con su vida el 15 de junio de 2008. Barry cuidó de ella hasta el final.
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¿Y qué pasó con la casa? La heredó Barry, no se la ofreció a sus antiguos jefes, decidió mantener la memoria de su valiente amiga y venderla a una persona que se comprometiera a conservarla como Edith la dejó.

A veces, es posible vivir una vida de película, manteniendo la opción por la vida elegida.

Resiliencia para vivir

“La vida es preciosa y fugaz”

La resiliencia es el proceso de adaptarse  a la adversidad.

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Ante un trauma, una tragedia, una amenaza, o un problema afectivo, laboral,o de salud, las personas pueden “rebotar” y hacer frente a lo que les sucede.

Ser resiliente no significa, no sufrir, o sentir dolor o tristeza. Lo bueno, es que hoy sabemos que la resiliencia también se aprende.

Desde el coaching te proponemos algunas pistas de trabajo para hacerte más resiliente:

  1. Acepta que el cambio es parte de la vida.
  2. Piensa y escribe tu META
  3. Pregúntate ¿qué es lo bueno de esto malo que me está sucediendo?
  4. Busca ayuda en otras personas
  5. Busca recursos
  6. Date tiempo para que todo mejore
  7. Mira y escucha este video inspirador

 

Lo nunca visto… o sentido.

Lo que se ve con frecuencia no maravilla… Lo que nunca se vio, cuando ocurre, se tiene por prodigio.

Blaise Pascal

Dicen que en torno al 70 por ciento de las personas dice haber experimentado alguna vez en su vida un déjà vu, un término francés que se puede traducir como “ya visto” y que da nombre a la sensación de estar viviendo una realidad ya experimentada.

Se trata de una paramnesia, es decir, un falso recuerdo. La explicación no tiene que ver con vidas pasadas ni con señales de otro mundo, sino en pequeños lapsus en el cerebro y en  la memoria.

Algunos expertos distinguen el déjà vu del déjà visite (“ya visitado”), el déjà sentì (“ya sentido u olido”) y eldéjà vecu (“ya experimentado”).

El fenómeno contrario, es decir, la falta de familiaridad ante un objeto o una situación real que ya se ha experimentado pero no reconoce o recuerda recibe el nombre de jamais vu (“nunca visto”).

 Una pregunta frecuente en el coaching es: ¿esto ya lo has vivido antes?, ¿lo has sentido antes?, y más importante aún: ¡Si en otras ocasiones te sucedieron situaciones parecidas y supistes solucionarlo, esta vez también podrás! 

 

Cuento de Mindfulness

Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte:

“Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo”

Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total. Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada.

El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo:

“No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje”

Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje” (el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey).

“Pero no lo leas” -le dijo- “mantenlo escondido en el anillo”

“Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación”

Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino.

De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso. Simplemente decía:

“Esto también pasará”

Mientras leía estas palabras sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.

El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes. Él se sentía muy orgulloso de sí mismo.

El anciano estaba a su lado en la carroza y le dijo:

“Apreciado rey, le aconsejo leer nuevamente el mensaje del anillo”

“¿Qué quieres decir?” -preguntó el rey “Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta. No estoy desesperado y no me encuentro en una situación sin salida”

“Escucha” – dijo el anciano – “este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas. También es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No est sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero”

El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: “esto también pasará”, y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Lo bueno es tan transitorio como lo malo.

NOTA: ¿Qué es Mindfulness?

Mindfulness es una cualidad de la mente o más bien la capacidad intrínseca de la mente de estar presente y consciente en un momento determinado, en un momento en que cuerpo y mente se sincronizan totalmente en un instante de realidad presente. Presencia plena y conciencia abierta se conjugan en un momento en nuestra mente/cuerpo/espíritu.

Entre Cobardes y Temerarios

No es valiente aquel que no tiene miedo sino el que sabe conquistarlo.

 Nelson Mandela

Es muy frecuente encontrarme en los procesos de coaching, situaciones, antes las cuales los/as  clientes/as tienen que decidir. Es decir, después de aplicar herramientas para clarificar posibilidades, hipótesis de respuesta y opciones, tienen que determinar qué hacer.

Llegado a este punto, es de vital importancia, calibrar los miedos y las potencialidades para hacer posible lo elegido con valor.

Cobardía y Temeridad son polos antagónicos, en cuyo punto intermedio se encuentra la virtud de la valentía. 

Hacer presente, motivar y entrenar los recursos personales para mantener la opción tomada con valentía es tarea de un buen coach.

Leo en estos días, en un apasionante libro de filosofía de Francis Wolff: “Si el ser vivo no fuera ante todo un ser que puede batirse para vivir antes que uno que evita a todo precio el dolor, no estaría, sencillamente, vivo. La vida es, para el ser vivo, un acto antes de ser un estado“.

Os dejo con un texto de Aristóteles, donde describe magistralmente la fundamentación de lo comentado. Ya sabéis que la filosofía es una de las bases del coaching.

Aristóteles, escribe:

Y en primer lugar hablemos del valor. Que es un término medio entre el miedo y la temeridad, ya ha quedado manifiesto.

toros y coaching

Es evidente que tememos las cosas terribles y que éstas son, absolutamente hablando, males, por eso también se define el miedo como la espera de un mal. Tememos, pues, todo lo que es malo, como el descrédito, la pobreza, la enfermedad, la falta de amigos, la muerte, pero, el valiente no parece serio frente a todas estas cosas: pues algunas han de temerse y es noble temerlas, y no hacerlo es vergonzoso, por ejemplo, el descrédito: el que lo teme es honrado y decente; el que no lo teme desvergonzado… Ahora bien, el valiente es intrépido como hombre: temerá, por tanto, también estas cosas, pero como es debido y según la razón lo admita en vista de lo que es noble, pues éste es el fin de la virtud… Por tanto, el que soporta y teme lo que debe y por el motivo debido, como y cuando debe, y confía del mismo modo, es valiente, porque el valiente sufre y obra según las cosas lo merecen y como la razón lo ordena… El que peca por exceso de confianza respecto de las cosas temibles es.. temerario que es como un jactancioso que aparenta valor; al menos, tal corno el valiente se comporta frente a lo terrible, quiere aparecer el temerario, y por tanto lo imita en lo que puede…

El que se excede en el temor es cobarde, teme, en efecto, lo que no debe y como no debe, y se dan en él todas las características semejantes: Le falta también confianza, pero se manifiesta más claramente por el exceso de que da, muestras en los dolores. El cobarde es, pues, un descorazonado, pues lo teme todo… Con las mismas cosas tienen que habérselas, por tanto, el cobarde, el temerario y el valiente, pero se comportan de distinto modo frente a ellas. Los unos pecan por exceso o por defecto, otro mantiene la actitud intermedia y debida. Los temerarios son precipitados y prontos antes de los peligros, y ceden cuando se encuentran en ellos, mientras que los valientes son fuertes en la acción, pero antes de ella tranquilos. Como hemos dicho, pues, el valor es un término medio respecto de las cosas que inspiran confianza o temor.
( Aristóteles. Etica a Nicómaco. Libro III, 7 )