Querer no siempre es poder

“Saber es relativamente fácil.

Querer y obrar de acuerdo a lo que uno quisiera, es siempre más duro”.
Aldous Huxley

querer

El éxito no es el final de un camino. El éxito es el comienzo de una decisión. Este podría ser el mantra de la toma de decisiones en coaching.

Valorar y sentir la decisión es vital para implementar con energía los cambios y procesos que harán falta para llevara a cabo lo que se quiere.

Querer no siempre es poder.

Tres poderosas preguntas para la toma de decisiones:

¿Quieres? Es decir, ¿realmente quieres? o ¿deseas? o ¿fantaseas? o ¿tienes que…?

Si respondes sí, continúa con esta otra pregunta:

¿Puedes? Es decir, cuantas con los recursos personales o con la ayuda de otros para obtenerlos. ¿Es viable lo que quieres? Independientemente de la dificultad.

Si respondes sí, continúa con esta otra pregunta:

¿Debes? La decisión debe ser ecológica en cuanto que no daña innecesariamente a nadie ni a ti, y es ética.

Si yo pudiera
Si me dejaras
Si me atreviera
Si el cielo hablara, canta este magnífico cantautor “El Kanka”. Gracias.

“Querría” El Kanka

Querría sujetarte las mañanas
Hacer malabarismos con tu voz y con mi voz
Querría abrirte todas las ventanas

Pa’ que nos diese la brisa del mar en el colchón
Querría festejar tus alegrías
Sufrir tus melancolías
Y besarte en el corazón
Querría guardar esta melodía
Y escribirte una canción con todo lo que querría

Si yo pudiera
Si me dejaras
Si me atreviera
Si el cielo hablara
Te diría que pierdo las ganas de odiar
Si acomodo mis pasos a tu caminar
Y que el mundo contigo se ve menos enfermo
Que ya es primavera en El Corte Inglés
Que he pedido una caña y me han puesto tres
Que va a ser que se ha puesto de moda el amor otra vez

Querría traducirte la mirada
Pararme en tu parada
Y plantarme en tu jardín
Y protagonizar tus carcajadas
Y que mis madrugadas fuesen todas para ti
Querría salpimentarte los días
Rebuscarte las manías
Y darle armonía a tu son
Querría que toda la poesía se rindiera ante la rima de tu vida con la mía

Si yo pudiera
Si me dejaras
Si me atreviera
Si el cielo hablara
Te diría que pierdo las ganas de odiar
Si acomodo mis pasos a tu caminar
Y que el mundo contigo se ve menos enfermo
Que ya es primavera en El Corte Inglés
Que he pedido una caña y me han puesto tres
Que va a ser que se ha puesto de moda el amor otra vez (x3)

LOS PELDAÑOS DE LA VIDA

escalones

ESCALONES

Así como toda flor se enmustia y toda juventud cede a la edad, 
así también florecen sucesivos los peldaños de la vida
a su tiempo flora toda sabiduría, toda virtud, 
mas no les es dado durar eternamente. 
Es menester que el corazón, a cada llamamiento, 
esté pronto al adiós y a comenzar de nuevo, 
esté dispuesto a darse, animoso y sin duelos, 
a nuevas y distintas ataduras. 
En el fondo de cada comienzo hay un hechizo 
que nos protege y nos ayuda, a vivir. 

Debemos ir serenos y alegres por la Tierra, 
atravesar espacio tras espacio 
sin aferrarnos a ninguno, cual si fuera una patria; 
el espíritu universal no quiere encadenarnos: 
quiere que nos elevemos, que nos ensanchemos 
escalón tras escalón. Apenas hemos ganado intimidad 
en un morada y en un ambiente, ya todo empieza a languidecer: 
sólo quien está pronto a partir y peregrinar 
podrá eludir la parálisis que causa la costumbre. 

Aun la hora de la muerte acaso nos coloque 
frente a nuevos espacios que debamos andar: 
las llamadas de la vida no acabarán jamás para nosotros… 
¡Ea, pues, corazón arriba! ¡Despídete, estás curado!

HERMANN HESSE

En 1941 Hermann Hesse escribe este poema, ya condicionado por la enfermedad que padecía.

Hesse reflexiona sobre los escalones o peldaños de la vida en clave de etapas.

Las etapas de la vida, cada una con su afán y su propósito. Lo importante es saber vivir y soltar el momento. 

En el siguiente símil budista se encuentra la misma idea fundamental de Hesse, saber vivir las etapas de la vida y despedir sin apego el momento presente para acoger al siguiente.

En la vida hay etapas que como balsas nos ayudan a ir más allá, pero ¡cuidado! si queremos quedarnos con la balsa a cuesta…

El símil de la balsa
“Monjes, voy a mostraros, ahora, en qué sentido el Dhamma* se parece a una balsa cuyo propósito es cruzar las aguas y no ser poseída. Escuchad y prestad atención que voy a hablar”.  – “Sí, venerable señor”, respondieron los monjes y el Bienaventurado continuó:
“Monjes, imaginad a un hombre que estaba de viaje y visualizó una gran extensión de agua, siendo la orilla cercana un lugar peligroso y temible, mientras que la otra orilla, segura y apacible. Sin embargo, no había barco alguno ni puente que serviría para llegar a la otra orilla. Entonces, el hombre pensó lo siguiente: ‘he aquí, una gran extensión de agua y esta orilla cercana es un lugar peligroso y temible, mientras que la otra orilla es segura y apacible. Sin embargo, no hay barco alguno ni puente que le sirviera para llegar a la otra orilla. ¿Qué tal, si recolecto la paja, las “ramitas”, los ramales y las hojas para hacer de ello una balsa, la cual me permitiría cruzar las aguas a salvo, haciendo sólo el esfuerzo con mis manos y pies?’ Entonces, el hombre reunió la paja, las “ramitas”, los ramales y las hojas e hizo una balsa con la cual cruzó las aguas y arribó a salvo a la otra orilla, haciendo sólo el esfuerzo con sus manos y pies. Estando ya al otro lado, pensó: ‘¡Qué útil me fue esta balsa! Gracias a ella, solamente con el esfuerzo de mis manos y pies, pude cruzar las aguas y llegar a salvo a la otra orilla. ¿Por qué no la levanto, no la pongo sobre mis hombros y mi cabeza y la llevo por dondequiera que vaya?’ ¿Qué pensáis monjes: haciendo esto, haría el hombre lo que corresponde hacer con una balsa?”.
“Ciertamente no, señor”.
“Entonces, ¿qué debería hacer el hombre con la balsa, para que esto correspondiese a lo que se debe hacer con una balsa? Suponed, monjes, que un hombre al llegar a la otra orilla dijera: ‘¡Qué útil me fue esta balsa! Gracias a ella, solamente con el esfuerzo de mis manos y pies, pude cruzar las aguas y llegar a salvo a la otra orilla. ¿Por qué no la arrastro a la tierra firme o la sujeto a la deriva y voy a dondequiera?’ Haciendo esto, él realmente haría lo que corresponde hacer con una balsa.
“De esta manera, monjes, el dhamma se parece a una balsa, cuyo propósito es cruzar las aguas y no ser poseída. Monjes, al saber que el dhamma se parece a una balsa, debéis abandonar inclusive los dhammas  y, con más razón, las enseñanzas contrarias al dhamma.
*Dharma es una palabra sánscrita que significa, «ley natural», «orden social», «conducta adecuada» o «virtud». Se utiliza en casi todas las doctrinas y religiones de origen védico, como el hinduismo, el budismo, el jainismo y el sijismo.

La insoportable levedad de no ser tú

“Tu mirada se aclarará sólo cuando puedas ver dentro de tu corazón. Aquel que mira hacia afuera, sueña; aquel que mira hacia adentro, despierta”.

Carl Jung

caminomismoUna de las metáforas más empleadas en el coaching, habla de cómo transitas por el camino de la vida:

¿conduciendo tú?

o

¿dejándote conducir por otros y yendo de copiloto?

Esos conductores que nos llevan pueden ser las circunstancias, el destino, la pereza, la costumbre, la tradición, la pareja, un padre, los hijos…

Llegado el momento, las personas necesitan conducirse a sí mismas. Este momento, nos dice la psicología del desarrollo que va sucediendo progresivamente, en el camino de eso que llamamos madurez. Desde el coching con C mayúscula, es decir, con el que trabajo en profundidad con el ser humano, le llamamos el trabajo con la “identidad” y el “propósito”.

A menudo las personas dicen que aún no se han encontrado a sí mismas. Pero el sí mismo no es algo que uno encuentra, sino algo que uno mismo crea. Este es el fundamento de las estrategias para establecer un propósito vital y trabajar para hacerlo realidad. Por el camino ya se encargará el destino de ponernos a prueba con dificultades e incentivos.

Conectar con el propósito vital, es tomar conciencia de ¿qué sentido tiene tu existencia? ¿a qué estás llamado en este mundo?

Una vez descubierto esto, pueden darse disonancias entre ¿qué vida vives? y ¿qué vida crees que estás llamado a vivir? Y entonces se pudiera dar la sensación de “insoportable levedad de no ser tú mismo”, en la letra de Perales que acompaña este post “hoy solo puede ser un espectador”.

Esta sensación si perdura en el tiempo y el espacio necesita gestión. Gestión emocional y racional, para que la ausencia de sentido sobre la propia vida no se instaure en forma de tristeza perenne o debute como una explosión volcánica y se manifieste tirando todo por la borda sin atender a la razón o huir con la célebre excusa de “ir a por tabaco”. La gestión inteligente auna razón y emoción, teniendo en cuenta el resto de factores sociales y relacionales.

Como dice la enseñanza de Buda: “Tu tarea es descubrir tu mundo y luego entregarte a él con todo tu corazón”

Juan BELLIDO, palabra de coach

 

En un banco de la calle
Rodeado de recuerdos
Piensa mira
A la gente que camina
Con la prisa en los talones

Y habla sola.

Y él solo puede ser
Un espectador
Piensa mira
Su reloj y siente
Que el tiempo pasó.

Hoy solo puede ser
Un espectador
Y piensa mira su reloj
Y siente que el tiempo pasó.

Hoy solo puede ser
Un espectador
Y piensa y los que al pasar
Miran sin decir adiós.

En sus noches de vigilia
Recupera la memoria
Y piensa y mira
A ese niño que regresa
Desde el patio de su casa

Y juega y grita.

Y él solo puede ser
Un espectador
Y piensa en su soledad
Y mira a un niño jugar
Hoy solo puede ser
Un espectador.

Mira como el sol se va
Y siente que el tiempo pasó
En un banco de la calle
Rodeado de recuerdos
Piensa y mira
A la gente que camina
Con la prisa en los talones
Y habla sola.

Y hoy solo puede
Ser un espectador
Piensa mira su reloj
Y siente que el tiempo pasó
Hoy solo puede ser
Un espectador
Piensa en los que al pasar
Miran como el sol se va
Y piensa en su soledad
Y siente que el tiempo pasó.