Mejorar la autoestima con la defusión

“La paradoja de la autoestima, es que quien la tiene no la necesita y quien la necesita no la tiene” (Juan BELLIDO)

Muchas personas dicen tener una baja autoestima. Son menos las que saben qué hacer para mejorarla.

En este video se presenta qué es la defusión, y cómo puede ayudar a aumentar la autoestima trabajando con el autoconcepto.

NOTA: Estos videos tienen la única intención de compartir conocimientos y sabiduría para el bienestar y felicidad de las personas. Si crees que puede ayudar a alguien más comparte sin límite. 

Gracias.

¿Qué te entusiasma?

“El secreto del genio es llevar el espíritu del niño hasta la vejez, lo que significa no perder el entusiasmo nunca.

Aldous Huxley.

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Hay palabras que en si mismas encierran un poderoso mensaje. La palabra entusiasmo es una de ellas.

Entusiasmo procede del griego enthousiasmós, que significa etimológicamente ‘rapto divino’ o ‘posesión divina’. El término hace alusión a la exaltación del ánimo bajo la inspiración divina, como “el entusiasmo de los profetas”.

Para los griegos, es dios el que entra en la persona y se manifiesta, especialmente en los poetas, artistas, enamorados y profetas.

Cuando haciendo una tarea, o realizando un trabajo, nos dejamos llevar por el entusiasmo, es “divina” la energía que nos hace fluir y autorrealizarnos, haciendo una lectura actualizante del término.

¿Qué te entusiasma?

Juan BELLIDO, palabra de coach

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Las parejas… en verano

En la Ilíada, Homero llama al amor “la magia que vuelve loco al hombre cuerdo”. Este sistema del cerebro vive en ambos sexos. Y creo que seremos mejores parejas si abrazamos los hechos: los hombres aman tan poderosamente como las mujeres.

Helen Fisher

pareja camino

Las vacaciones son un especial tiempo de convivencia, donde muchos hombres y mujeres, tienen tiempo para convivir más intensamente en pareja que el resto del año. Un particular modo “Gran Hermano” tiene lugar en estos meses estivales en Europa.

Intimidad, compromiso y pasión, son los tres ingredientes que deben combinarse con maestría gourmet para que la exquisitez del amor pueda maridar en excelente equilibrio con la convivencia.

Saber qué se quiere y saber pedirlo, es vital para que la pareja siga siendo esa unión de dos amigos que sueñan en la misma dirección. Dani Martín en esta canción recita una petición de manera magistral.

LOS CHARCOS (Dani Martín)

Que me ayudes a enseñar mis cicatrices
Que me agarres con más fuerza el corazón
Que me digas que aunque toda sea difícil
En los charcos saltaremos tu y yo

Que me arranques las entrañas y me mires
Más adentro donde solo vivo yo
Que me saques esos miedos y los tires
A los charcos y pisarlos tu yo
Y en los charcos saltaremos tu y yo

Soltarás una a una mis cadenas
Nacerás cada día por amor
Me traerás con el pie la Luna llena
Tumbadita a mi lado del colchón

Lucharás por no peder la paciencia
Con este idiota que cien veces naufragó
Y tendrás que pintarme las estrellas
Cuando el cielo no las saque por temor

Que me ayudes a enseñar mis cicatrices
Que el payaso de tu circo sea yo
Que no se pierda las ganas es difícil
En los charcos saltaremos tu y yo
Soltarás una a una mis cadenas
Nacerás cada día por amor
Me traerás con el pie la Luna llena
Tumbadita a mi lado del colchón
Lucharás por no peder la paciencia
Con este idiota que cien veces naufragó
Y tendrás que pintarme las estrellas
Cuando el cielo no las saque por temor

Y en los charcos saltaremos tu y yo
En los charcos saltaremos tu y yo

¿Quién fuíste y quién eres?

Se me antoja la versión coaching, del ¿quién te ha visto y quién te ve?.

¿Quién fuíste y quién eres? es una pregunta poderosa que nos presenta nuestra propia imagen llamando a las puertas del autoanálisis. -Ya he hablado detenidamente de la importancia de los  “auto” (autoanálisis, automotivación, autoconocimiento, autoestima….)

En el coaching, tirando de estrategias del desarrollo de la inteligencia emocional, se trabaja para definir la propia AUTOAFIRMACIóN.

En definitiva respondernos a nosotros mismos, ¿quién soy? Un trabajo profundo, intimista, valiente y muy poderoso.

En palabras de Walt Whitman:

Somos a la vez condicionados y dichosos debido a la gran responsabilidad de la libre voluntad, de poder elegir. Nuestro futuro estará determinado, en gran parte, por las decisiones que tomemos ahora. No siempre podemos controlar nuestras circunstancias, pero sí podemos y realmente escogemos nuestra respuesta a todo aquello que sale al paso. Reclamando nuestro poder de elección, encontramos el coraje para vivir plenamente en el mundo. A pie y con corazón ligero parto a carretera abierta, saludable, libre, el mundo ante mí. El largo camino marrón dirigiose hacia donde yo escojo.”

Para nuetra AUTOAFIRMACIóN, necesitamos reconciliarnos con nuestro pasado, reconociendo nuestra responsabilidad, trabajando con la siempre dificultosa culpa.

Aquí, C.G.Jung, nos ofrece una clave de reflexión importante:

“El Universo no nos juzga; sólo nos provee de consecuencias y de lecciones y de oportunidades para equilibrarnos y aprender a través de la Ley de la causa y el efecto. La Compasión nace del reconocimiento que cada uno de nosotros lo estamos haciendo tan bien como podemos dentro de los límites de nuestras creencias y capacidades actuales. Que yo alimente a los hambrientos, perdone un insulto, y ame al enemigo. Estas son grandes virtudes. Pero si tuviera que descubrir que los más pobres entre los mendigos y el más imprudente entre los ofensores están todos dentro de mí, y que yo sobrevivo necesitando de las limosnas de mi propia caridad; que yo mismo soy el enemigo que tiene que ser amado – ¿Entonces qué?”

¿Quién fuíste y quién eres? pregunta de confrontación.

A modo de ejemplo ¿qué fue de los cantautores? por Luis Pastor, lectura del pasado para el presente.

Aquí y ahora, palabra de coach.

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Las sevillanas y el amor

Las sevillanas y el amor, lleva por título este post.

Polisémico yo -que diría un amigo mío- el término sevillanas tiene doble sentido (mujer y género flamenco).

Sin que sirva de precedente una sevillana -esta vez me refiero a las canciones-, que refleja una temática muy habitual en el género… el amor.

Por aquello de que estamos de feria de abril… en Sevilla.

… Sin más… un guiño popular 😉

Juan BELLIDO, coach

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De este hombre he aprendido en verano

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John Whitmore es considerado como uno de los padres del coaching moderno. En España estuvo en la convención de la ICF (Federación Internacional de Coaches). De allí salió una entrañable entrevista nos cuenta algunos secretos de él y del coaching. De John he aprendido algunas cosas este verano y también he desaprendido otras.

Juan BELLIDO

coach

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Autor: Victor M. Amela.

Tengo 64 años y nací en Londres. Soy asesor de empresas: soy “coach” y formador de “coach”. Estoy casado con una psicoterapeuta y tengo 2 hijos (35 y 18 años), cada uno de un matrimonio. Soy un liberal de centroizquierda. Dios es una inteligencia universal. Soy autor del best séller mundial

“Coaching for performance”.

Usted es un “coach”, dice…

– Sí.

O sea, un entrenador (“coach” en inglés).

– Sí, pero no necesariamente de deportistas, ¿eh?

Ah… ¿Y a quién entrena, entonces?

– A usted, si quiere. A cualquiera. A ejecutivos de empresas… Soy entrenador de sus aptitudes, de sus

talentos, de su potencial… A ese proceso le llamamos “coaching”.

No acabo de entenderlo…

– Es que el “coaching” es más fácil practicarlo que explicarlo.

Ensaye una definición de “coaching”.

– Consiste en ayudar a alguien a pensar por sí mismo, a encontrar sus respuestas, a descubrir dentro de sí su potencial, su camino al éxito… sea en los negocios, en las relaciones personales, en el arte, el deporte, el trabajo…

Suena muy bien, pero sigo sin verlo…

– Lo mejor es que le explique un caso.

Gracias.

– Estaba yo dando una clase de tenis y…

¡Entonces sí entrena a deportistas!

– Verá, es que todo esto del “coaching” empezó cuando leí en 1975 un libro de Tim Gallwey: “Inner

game of tennis” (“El juego interior del tenis”). Gallwey aplicaba al tenis las nuevas tesis psicológicas que bullían en California, lo de “está en paz contigo mismo, sé feliz…”, y Tim añadía: “…y serás más eficiente, ganarás al tenis”. ¡Él aplicó todas esas técnicas al entrenamiento deportivo!

Y usted, ¿se puso a dar clases de tenis?

– En 1978 fundé The Inner Game (el juego interior), una escuela de entrenamiento deportivo con las técnicas de Tim: tenis, esquí… y pronto empezamos a aplicarlas también a directivos de empresas británicas.

Y nació el “coaching”.

– Sí: nos quedamos con el apelativo deportivo de “coach”… porque a los británicos les aterraba aquel concepto de “juego interior”.

Volvamos al caso, a la clase de tenis…

– Sí. Estaba yo entrenando a una señora en su servicio, en su saque. Y vi que, después de cada saque, ella daba unos pasos hacia atrás. Un entrenador normal le hubiera dicho: “No te vayas para atrás”. Pero en “coaching”, no.

¿Ah, no?¿Qué hacen?

– Preguntas. El “coach” pregunta y pregunta… ¡Y es el interesado quien encuentra las respuestas dentro de sí! Eso lo hacía Sócrates… ¡Dentro de ti están las respuestas!

¿Qué le preguntó a la señora tenista?

– “¿Qué notas tras hacer el saque?” Ella iba diciendo cosas. “¿Y qué más”, repreguntaba yo. Y más cosas. “¿Y qué más?” Hasta que descubrió -ella sola- que se iba para atrás. “Ah -le dije-, y ¿cuántos pasos te vas para atrás?” Y empezó a calibrar esa distancia ella misma. Y, acto seguido, a controlarla:

y cada vez que sacaba se iba un poco menos hacia atrás. Hasta que dejó de hacerlo.

Buen “coach”, usted: felicidades.

– Espere: un día, después de un saque, ¡se fue hacia delante! Y, entonces, una sonrisa enorme se dibujó en su cara. Y me dijo: “¡Es la historia de mi vida! Ante cualquier problema, siempre he dado un paso atrás. ¡Y que bien me he sentido ahora, al ir hacia delante! ¡Así viviré el resto de mi vida!” Bien,

pues eso es el “coaching”, y este ejemplo serviría igual para el mundo de los negocios.

¿Se había encontrado a sí misma?

– Y dijo: “¡No puedo esperar para que mi marido lo sepa: corro a casa!” ¡Pobre marido, pensé yo, ja, ja, ja…! Se trata de que cada uno encuentre su yo, que cada uno se pregunte: “Yo, realmente, ¿qué quiero?” Si respondes a esta pregunta, tendrás un sentido, y luego calibrarás todas las vías posibles

para alcanzar ese objetivo: elige una.

¿Y usted conoce ya su yo verdadero?

– Yo era un estúpido, muy estúpido… Y ahora no soy perfecto: ¿siempre hay que mejorar, hay que seguir “entrenándose”! Hasta el mejor de los deportistas de elite lo hace ¿no? ¡Siempre hay terreno para mejorar!

¿Por qué dice que fue un estúpido?

– A los 19 años decidí pilotar coches de carreras. A los 28 años intuí por qué: veía a mis padres tan grandes.., que quise competir, y competí conmigo mismo. Cuando ya me había probado, lo dejé, y me metí en negocios. Tuve éxito: una casa en el Caribe, otra en Londres, mi avioneta… ¡Lo tenía todo!

¿Y dónde está la estupidez en todo esto?

– ¡Yo sólo “tenía”! Y viví mi “crisis de sentido”… Nos pasa a todos. Empiezas a peguntarte por qué haces lo que haces, eludes la respuesta, las preguntas siguen creciendo, hasta que chocas contra ellas. Eso puede sucederte suavemente o a lo bestia. En mi caso fue a lo bestia y tuvo forma de

mujer.

¿Me lo cuenta, por favor?

– Mmm… Era una actriz negra, jamaicana. Una Naomi Campbell en interesante. Sus novios anteriores habían sido Bob Marley y Marlon Brando… Yo era rico, divorciado…

¡Todo perfecto!

– Sí, todo perfecto: mi casa del Caribe, las palmeras, el sexo… Y ella me preguntó: “Y tu, ¿quién eres?”. Yo decía: “Piloto de carreras, empresario, esto, lo otro…” Y ella: “Ya, esos son tus ropajes, pero tú ¿quién eres?” Y empecé a sentirme mal. Enfermé. Tenía algo grave. Volamos a Londres, de

urgencias: meningitis. Estuve a punto de morir. Yo era un esqueleto, olía mal, estaba horrible, incapaz… Ella me leía libros de Hermann Hesse que alimentaron mi espíritu. Ella y me ex mujer estuvieron a mi lado. Entendí: yo vivía una vida falsa. Lo importante era el amor incondicional de esas

mujeres, y mi espíritu.

Y hoy… ¿cuál es hoy su objetivo?

– Yo ya sé que el mío es ayudar. Hoy sé que esa es mi riqueza. Cuando noto que he hecho algo por mejorar un poco la vida de otro, ¡siento en mí que no hay nada más grande!

Victor M. Amela