CUENTO SOBRE EL DESTINO

“El destino mezcla las cartas, y nosotros las jugamos”.
Arthur Schopenhauer

Este que hay a continuación, es uno de mis cuentos favoritos. Desafía la lógica y me remite a pensar sobre el destino, la predestinación, la casualidad, la causalidad, las diosidades…

 

CAUSALIDAD DESTINO

“PUEDE SER, PUEDE SER…”
En una lejana comarca allí donde el sol aparece cada mañana, vive Long Ching, un anciano de frágil cuerpecillo y larga barba blanca. Sus modales serenos y su palabra siempre cuidadosa y amable, hacen de él un hombre respetado por todos los que lo conocen, que incluso afirman que Long Ching fue en su juventud, iniciado en los misterios de la antigua sabiduría. Así que su prudencia y sobriedad es siempre objeto de admiración de todos los que lo conocen, incluido su propio y único hijo que con él vive.

Aquel día, los vecinos del poblado de Kariel se encontraban muy apenados. Durante la pasada tormenta, las yeguas de Long Ching había salido de sus corrales y escapado a las montañas, dejando al pobre anciano sin los medios habituales de subsistencia. El pueblo sentía una gran consternación por lo que no dejaban de desfilar por su honorable casa y decir repetitivamente a Long Ching:

“¡Qué desgracia! ¡Pobre Long Ching! ¡Maldita tormenta cayó sobre tu casa! ¡Qué mala suerte ha pasado por tu vida! Tu casa está perdida…”

Long Ching, amable sereno y atento, tan sólo decía una y otra vez:

“Puede ser, puede ser…”

Al poco, sucedió que el invierno comenzó a asomar sus vientos trayendo un fuerte frío a la región, y ¡Oh sorpresa! Las yeguas de Long Ching retornaron al calor de sus antiguos establos, pero en esta ocasión, preñadas y acompañadas de caballos salvajes encontrados en las montañas.

Con esta llegada, el ganado de Long Ching se había visto incrementado de manera inesperada.

Así que el pueblo, ante este acontecimiento y sintiendo un gran regocijo por el anciano, fue desfilando por su casa, tal y como era costumbre, para felicitarlo por su suerte y su destino.

“¡Qué buena suerte tienes anciano! ¡Benditas sean las yeguas que escaparon y aumentaron tu manada! La vida es hermosa contigo Long Ching…”

A lo que el sabio anciano tan solo contestaba una y otra vez:

-“Puede ser, puede ser…”

Pasado un corto tiempo, los nuevos caballos iban siendo domesticados por el hijo de Long Ching que desde el amanecer hasta la puesta del sol no dejaba de preparar a sus animales para sus nuevas faenas. Podría decirse que la prosperidad y la alegría reinaban en aquella casa.

Una mañana como cualquier otra, sucedió que uno de los caballos derribó al joven hijo de Long Ching con tan mala fortuna que sus dos piernas se fracturaron en la caída. Como consecuencia, el único hijo del anciano quedaba impedido durante un largo tiempo para la faena diaria.

El pueblo quedó consternado por esta triste noticia por lo que uno a uno pasando por su casa, decía al anciano:

” ¡Qué desgraciado debes sentirte Long Ching!” le decían apesadumbrados. “¡Qué mala suerte, tu único hijo!” “¡Malditos caballos que han traído la desgracia a la casa de un hombre respetable!”

El anciano escuchaba sereno y tan sólo respondía una y otra vez:

“Puede ser, puede ser…”

Al poco, el verano caluroso fue pasando y cuando se divisaban las primeras brisas del otoño, una fuerte tensión política con el país vecino estalló en un conflicto armado. La guerra había sido declarada en la nación y todos los jóvenes disponibles eran enrolados en aquella negra aventura. Al poco de conocerse la noticia se presentó en el poblado de Kariel un grupo de emisarios gubernamentales con la misión de alistar para el frente a todos los jóvenes disponibles de la comarca. Al llegar a la casa de Long Ching y comprobar la lesión de su hijo, siguieron su camino y se olvidaron del muchacho que tenía todos los síntomas de tardar en recuperarse un largo tiempo.

Los vecinos de Kariel sintieron una gran alegría cuando supieron de la permanencia en el poblado del joven hijo de Long Ching. Así que, de nuevo, uno a uno fueron visitando al anciano para expresar la admiración que sentían ante su nueva suerte.

“¡Tienes una gran suerte querido Long Ching!”, le decían. “¡Bendito accidente aquél que conserva la vida de tu hijo y lo mantiene a tu lado durante la escasez y la angustia de la guerra!” “¡Gran destino el tuyo que cuida de tu persona y de tu hacienda manteniendo al hijo en casa!” “¡Qué buena suerte Long Ching ha pasado por tu casa!”. El anciano mirando con una lucecilla traviesa en sus pupilas tan sólo contestaba:

” Puede ser, puede ser…”

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UNA VIDA REPLETA DE FELICIDAD

Hoy por neurociencia sabemos que da igual si la alegría nos provoca sonrisas, o provocar  sonrisas nos da alegría.

La suma de momentos de alegría, hace que nuestro balance entre el debe y el haber de como resultado una vida repleta de felicidad.

Si no estás en tu mejor momento, haz un esfuerzo, y aunque suene artificial: Echalé tus buenos momentos dale sonrisas “namás”

Prueba a oír la canción que te dejo aquí abajo. Déjate impregnar de su ritmo, melodía y letra.

Y sólo por hoy sonríe.

Juan BELLIDO, palabra de coach.

 

Soñé con vivir una vida repleta de felicidad
soñé con hallar el tesoro escondido a la orilla del mar
soñé con canciones que al mundo le gustaba escuchar
pronto entendí que esta dentro de ti
el poder para hacer los sueños realidad

Penas y tristezas no, no me interesan
todo lo que te frene fuera de tu cabeza
sabes cómo se espantan los males
así que ponte a cantar
aplícate, no te dejes convencer
sacúdete como tú sabes hacer

Esta receta , siempre funciona
si no me crees…

Echalé tus buenos momentos
dale sonrisas “namás”
prueba si quieres saber a qué sabe
vivir de verdad (Bis)

Qué es lo que tiene tan especial
que no se puede explicar
esta receta, siempre funciona
si no me crees

Soñé con abrir un camino por entre la maleza
pues sé que el que no se tropieza
no sabe lo que es caminar
soñé que tú estabas conmigo
y cada vez que te canto me digo
qué suerte que mis palabras te hagan bailar

Así que
penas y tristezas no, no me interesan
todo lo que te frene fuera de tu cabeza
sabes cómo se espantan los males
así que ponte a cantar
aplícate, no te dejes convencer
sacúdete como tú sabes hacer
esta receta, siempre funciona
si no me crees…

Échale tus buenos momentos
dale sonrisas “namás”
prueba si quieres saber a qué sabe
vivir de verdad (Bis)
qué es lo que tiene tan especial
que no se puede explicar
esta receta, siempre funciona
si no me crees, si no me crees

Échale tus buenos momentos
dale sonrisas “namás”
prueba si quieres saber a qué sabe
vivir de verdad

De los cobardes nada se ha escrito
no estamos locos, pensamos distinto
está al alcance de todo el mundo
pero hay que ser muy fino para darle su punto
Tú y yo vamos a hacerlo pero a fuego lento
y todo el mundo va a preguntar
qué es lo que tiene tan especial
que no se puede explicar

Échale tus buenos momentos
dale sonrisas “namás”
prueba si quieres saber a qué sabe
vivir de verdad (Bis)

Una vida de película

“Dime a qué prestas atención y te diré quien eres”.

José Ortega y Gasset.

A veces hay opciones en la vida, y ello nos lleva a elegir “vivir una vida de opción”, hasta tal punto que pudiera parecer de película.

Este es el caso de la siguiente historia, donde la determinación, las creencias y los valores personales se dan la mano.

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Barry Martin en el 2006 se incorporó a su nuevo trabajo como jefe de obra para la construcción de un lujoso centro comercial en la ciudad de Seattle. Los promotores habían logrado comprar todas las parcelas, excepto una casa.

La primera misión de Barry fue convencer a la persona propietaria de la casa de que la vendiera. La casa era de Edith Macefield, una anciana que nació en 1921.

Barry, el jefe de obra, pensó que la vía diplomática sería la mejor para convencer a la anciana para que vendiera su pequeña y vieja casa.  “Buenos días señora Macefield –comenzó Barry–, sólo venía a decirle que hoy vamos a hacer mucho ruido. Si tiene cualquier problema, este es mi teléfono”. Edith aceptó el ofrecimiento y pocos días después llamó a Barry para pedirle… que la llevara a la peluquería. “Ya no puedo conducir mi viejo Chevrolet Cavalier”, se excusó Edith. Aquello fue el comienzo de una gran amistad.

Cuando Barry le preguntó por qué no quería vender su casa, a pesar de que le ofrecían un millón de dólares y una vivienda en otro barrio de Seattle, Edith le contestó: “Yo no quiero mudarme. No necesito el dinero. El dinero no significa nada para mí. Esta es mi casa. Mi madre murió aquí, en este mismo sofá. Regresé a Estados Unidos desde Inglaterra para cuidar de ella. Me hizo prometer que la iba a dejar morir en casa y no en una residencia. Cumplí mi promesa y es aquí donde quiero morir, en mi propia casa, en este sofá”.

Edith, de joven aprendió francés y alemán y se trasladó a Inglaterra. Contaba de sí misma que había sido espía británica en Alemania, que había escapado del campo de concentración de Dachau y que aprendió a tocar el clarinete gracias a su primo, el legendario músico de jazz Benny Goodman.

Al acabar la Segunda Guerra Mundial permaneció en Inglaterra atendiendo a huérfanos de guerra. Se hizo experta en ópera, y fan de Fran Sinatra y de Greta Garbo. Su vida seguía siendo divertida y alocada, hasta que en 1965 su madre enfermó gravemente y ella regresó a los Estados Unidos para atenderla. Su madre vivía en esa casa de Seattle, y allí murió, pocos años después. Para conservar su recuerdo, ella decidió echar raíces y quedarse allí. Para siempre.

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Esta es la verdadera historia que inspiró la película Up. La historia de Edith y de su rechazo de la suculenta oferta apareció en la prensa y llegó a oídos de los responsables de la productora Pixar. La película “Up”, cuenta la maravillosa historia de amor en la que un hombre decide honrar la memoria de su esposa salvando la casa en la que vivieron tantos años de felicidad.

La película se estrenó en 2009, pero Edith no pudo verla porque un cáncer de páncreas acabó con su vida el 15 de junio de 2008. Barry cuidó de ella hasta el final.
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¿Y qué pasó con la casa? La heredó Barry, no se la ofreció a sus antiguos jefes, decidió mantener la memoria de su valiente amiga y venderla a una persona que se comprometiera a conservarla como Edith la dejó.

A veces, es posible vivir una vida de película, manteniendo la opción por la vida elegida.

Cómo tomar una decisión

En este video te presento las tres preguntas claves que debes hacerte para tomar una decisión.

Te deseo una buena decisión.

Juan BELLIDO, palabra de coach

Donde pongo la vida…

“Para ser diferentes de lo que somos,

debemos tener cierta conciencia de lo que somos”.

Eric Hoffer

Tomar conciencia de dónde se pone la vida, es sin lugar a dudas, un trabajo de crecimiento personal de enorme profundidad y eficacia.

La expresión donde pongo la vida, por sí misma, ya es una fabulosa herramienta de toma de conciencia.

Donde pongo la vida…

Donde pongo la vida pongo el fuego
de mi pasión volcada y sin salida.
Donde tengo el amor, toco la herida.
Donde dejo la fe, me pongo en juego.

Pongo en juego mi vida, y pierdo, y luego
vuelvo a empezar, sin vida, otra partida.
Perdida la de ayer, la de hoy perdida,
no me doy por vencido, y sigo, y juego

Juego lo que me queda:

un resto de esperanza.
Al siempre va. Mantengo mi postura.
Si sale nunca, la esperanza es muerte.
Si sale amor, la primavera avanza.
Pero nunca o amor, mi fe segura:
jamás o llanto, pero mi fe fuerte.

Donde pongo la vida pongo el fuego …

¿Quién soy?

“Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.”

 Eduardo Galeano 

¿Quién soy? Es posiblemente una de las preguntas más profundas que nos podemos hacer.

Es la razón de ser del coaching ontológico y del coaching teleológico.

Creo que la tarea de descubrir quién soy realmente, es un claro ejercicio donde se une filosofía, psicología y coaching.

En el siguiente video el profesor Fredy Kofman nos propone una reflexión en esta línea.

Carl R. Rogers, uno de mis psicólogos favorito, escribe en su libro, El proceso de convertirse en persona:

“Algunas personas suelen alegar que si un individuo fuera lo que realmente es, liberaría la bestia que hay en él. Esta opinión me divierte porque pienso que deberíamos observar mejor a las bestias. El león…mata cuando tiene hambre, pero no mata por matar, ni se alimenta en exceso…mientras no es más que un cachorro, es débil y dependiente, pero avanza hacia la independencia; no se aferra a la dependencia. Durante su infancia es egoísta y centrado en sí mismo, pero al llegar a la edad adulta demuestra notable cooperatividad; alimenta, cuida y protege a su cría; satisface sus deseos sexuales, pero no se entrega a orgías salvajes y lujuriosas. Sus diversas tendencias y necesidades se armonizan entre sí. Básicamente es …constructivo y confiable. Lo que deseo sugerir es que no hay motivo para sentir horror ante la idea de ser realmente y de manera profunda un miembro original de la especie humana”.

En el coaching es frecuente trabajar con esta idea: “La paradoja curiosa es que cuando me acepto a mí mismo tal como soy,
entonces puedo cambiar”. (Carl Rogers).
 Es la toma de conciencia, la aceptación del principio de realidad, el despertar.

En coaching esta pregunta filosófica, se convierte en una tarea, en una línea clara de trabajo personal definiendo un plan de trabajo orientado a ser nuestra mejor versión:  La vida sólo puede ser comprendida mirando hacia atrás, pero ha de ser vivida mirando hacia adelante.(Soren Kierkegaard).

Por cierto, esta frase me trae a la mente el archiconocido discurso de Steve Job, y su comentario acerca de “conectar los puntos”. Os lo dejo el video y la transcripción del discurso de Steve Jobs para el recuerdo.

Tengo el honor de estar hoy aquí presente en la ceremonia de graduación de una de las más prestigiosas universidades en el mundo. A decir verdad, esto es lo más cerca que estuve jamás de una graduación universitaria. Hoy deseo contarles tres relatos acerca de mi vida. Eso es todo. Nada del otro mundo. Simplemente tres relatos.

El primer relato es acerca de unir los distintos puntos.
Abandoné los estudios en Reed College después de los primeros 6 meses, pero luego permanecí como oyente por otros 18 meses aproximadamente antes de dejarlos completamente. Así que, ¿por qué abandoné?
Todo comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era una joven soltera, graduada universitaria, que decidió colocarme en adopción. Creía enérgicamente que debía ser adoptado por universitarios graduados, de modo tal que todo se organizó para que fuese adoptado al nacer por un abogado y su esposa. Excepto que cuando emergí ellos decidieron a último momento que deseaban una niña. Así que mis padres, que estaban en una lista de espera, recibieron una llamada en el medio de la noche que decía: “Tenemos un varoncito inesperado, ¿lo quieren?” Dijeron: “Por supuesto.” Mi madre biológica averiguó más tarde que mi madre adoptiva nunca se había graduado de la universidad y que mi padre nunca había terminado el colegio secundario. Se rehusó a firmar los papeles definitivos de adopción. Solo se avino a hacerlo unos meses después, cuando mis padres le prometieron que algún día yo iría a la universidad.
Y 17 años más tarde fui a la universidad. Pero ingenuamente elegí una universidad que era casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres de clase trabajadora se estaban destinando a mis aranceles universitarios. Luego de seis meses, no le encontraba sentido a esto. No tenía idea de lo que quería hacer con mi vida y tampoco de qué manera la universidad me ayudaría a resolverlo. Y aquí me encontraba desperdiciando todo el dinero que mis padres habían ahorrado durante toda su vida. Así que decidí abandonar los estudios y confiar que todo se arreglaría eventualmente. Era una decisión bastante temerosa en ese momento, pero a la distancia fue una de las mejores decisiones que pude haber tomado. En el momento en que abandonara la universidad podía dejar de asistir a las clases que no me interesaban, y sí participar como oyente de aquellas que parecían interesantes.
No todo fue romántico. No tenía un dormitorio, así que dormía en el piso en las habitaciones de amigos, devolvía las botellas de gaseosa para obtener los 5 centavos de depósito para comprar comida, y caminaba las 7 millas a través de la ciudad cada domingo por la noche para recibir una buena comida una vez por semana en el templo Hare Krishna. Me encantaba. Y mucho con lo que tropecé más adelante como consecuencia de hacerle caso a mi curiosidad e intuición resultó no tener precio después.
Déjenme darles un ejemplo: Reed College en ese momento ofrecía quizás el mejor aprendizaje de caligrafía del país. En toda la ciudad universitaria cada cartel, cada etiqueta en cada cajón, era caligrafiado a mano de una manera bellísima. Dado que había abandonado los estudios y no tenía que asistir a las clases normales, decidí tomar un curso de caligrafía para aprender cómo se hace eso. Aprendí acerca de los tipos de letra con trazos de pie, cómo variar la cantidad de espacio entre diferentes combinaciones de letras, todo aquello que hace que la admirable tipografía sea grandiosa. Era hermoso, histórico, artísticamente sutil de un modo que la ciencia no puede captar, y yo lo consideraba fascinante.
Nada de esto albergaba siquiera la mínima esperanza de alguna aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando la primera computadora Macintosh, todo volvió a mi mente. Y lo volcamos todo en la Mac. Era la primera computadora con bellísima tipografía. De no haber asistido a ese único curso universitario, la Mac no hubiera tenido nunca tipos de letras múltiples o fuentes espaciadas proporcionalmente. Y dado que Windows simplemente copió a Mac, es posible que ninguna computadora personal las hubiera tenido. De haber proseguido mis estudios universitarios, no hubiera asistido a ese curso de caligrafía, y las computadoras personales no tendrían la maravillosa tipografía que tienen.
Por supuesto que era imposible haber unido los diferentes puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en la universidad. Pero fue muy, muy claro al mirar para atrás diez años más tarde.
Nuevamente, no se pueden unir los distintos puntos mirando para adelante; se pueden unir únicamente mirando hacia atrás. Así que deben confiar que de alguna manera los puntos se unirán en el futuro. Deben confiar en algo sus agallas, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Este enfoque no me ha traicionado nunca, e hizo toda la diferencia en mi vida.

 

 

Mi segundo relato es acerca del amor y la pérdida.
Yo tuve suerte – descubrí lo que realmente quería hacer temprano en mi vida. Woz y yo comenzamos con Apple en el garaje de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos duro, y en 10 años Apple creció de ser una empresa compuesta por nosotros dos en un garaje a una empresa de $2 mil millones con más de 4000 empleados. Habíamos lanzado nuestra creación más refinada – Macintosh – un año antes, y yo acababa de cumplir 30. Y después me despidieron. ¿Cómo se puede ser despedido de la empresa que uno inició?
Pués, a medida que Apple crecía contratamos a alguien que yo pensaba que era sumamente talentoso para dirigir la empresa conmigo, y durante el primer año o más las cosas anduvieron bien. Pero luego nuestras visiones acerca del futuro comenzaron a diferir y eventualmente tuvimos una disputa.
Al tenerla, nuestro Directorio lo apoyó a él. Así que a los 30 estuve afuera. Y bien afuera. Aquello en lo que me había concentrado durante toda mi vida adulta había desaparecido, y fue devastador.
Realmente no supe qué hacer durante unos pocos meses. Sentía que había decepcionado a la anterior generación de emprendedores – que había soltado la batuta mientras que me la estaban pasando. Me reuní con David Packard y Bob Noyce y traté de disculparme por haber echado a perder las cosas de tal manera. Yo representaba un fracaso público muy importante, y hasta pensé en retirarme del valle.
Pero poco a poco empecé a darme cuenta que todavía amaba lo que estaba haciendo. El curso de los acontecimientos en Apple no había cambiado eso para nada. Había sido rechazado, pero aún amaba lo mío. Así que decidí empezar de nuevo.
No me dí cuenta entonces, pero resultó que el hecho de haber sido despedido de Apple fue lo mejor que me pudo haber pasado. El peso del éxito fue reemplazado por la facilidad de convertirme en un principiante una vez más, con menor certidumbre acerca de todo. Me dio rienda suelta para ingresar en uno de los períodos más creativos de mi vida.
Durante los próximos cinco años, inicié una empresa llamada NeXT, otra empresa llamada Pixar y, me enamoré de una maravillosa mujer que se convertiría en mi esposa. Pixar llegó a crear el primer largometraje animado por computadora en el mundo, Toy Story, y en la actualidad es el estudio de animación más exitoso a nivel mundial. En un giro destacado de acontecimientos, Apple adquirió NeXT, volví a Apple, y la tecnología que desarrollamos en NeXT está en lo más recóndito del renacimiento actual de Apple. Y tenemos, Laurene y yo, una maravillosa familia juntos. Estoy seguro de que nada de esto hubiera pasado de no haber sido despedido de Apple. Fue un trago amargo, pero creo que el paciente lo necesitaba.
A veces la vida golpea en la cabeza con un ladrillo. No pierdan la fe. Estoy convencido de que lo único que me mantenía en curso era que amaba lo que hacía. Deben encontrar lo que realmente les apasiona. Y esto es tan cierto respecto del trabajo como lo es respecto del amor. El trabajo les llenará una parte importante de sus vidas, y la única manera de sentirse realmente satisfecho es realizar lo que consideran un gran trabajo. Y el único modo de realizar un gran trabajo es amar lo que uno hace. Si no lo han encontrado aún, sigan buscando. No se conformen. Así como sucede con todos los asuntos del corazón, sabrán cuando lo hayan encontrado. Y, así como sucede en cualquier gran relación, mejora más y más a medida que transcurren los años. Así que sigan buscando hasta que lo encuentren. No se conformen.

 

 

Mi tercer relato es acerca de la muerte.
Cuando tenía 17, leí una cita que decía más o menos lo siguiente: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día seguramente tendrás razón.” Me impresionó, y desde entonces, por los últimos 33 años, he mirado en el espejo cada mañana y me he preguntado: “¿Si hoy fuese el último día de mi vida, querría hacer lo que estoy por hacer hoy?” Y cada vez que la respuesta ha sido “No” durante demasiados días seguidos, sé que debo cambiar algo.
El recordar que estaré muerto pronto es la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones en la vida. Porque casi todo – todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo temor a la vergüenza o al fracaso – todas estas cosas simplemente desaparecen al enfrentar la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante. Recordar que uno va a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que hay algo por perder. Ya se está indefenso. No hay razón alguna para no seguir los consejos del corazón.
Me diagnosticaron un cáncer hace un año aproximadamente. Me practicaron una tomografía computada a las 7:30 de la mañana, y claramente mostraba un tumor en mi páncreas. Yo ni sabía lo que era el páncreas. Los médicos me dijeron que éste era seguramente un tipo de cáncer incurable, y que no llegaría a vivir más de tres a seis meses. Mi médico me aconsejó ir a casa y arreglar mis asuntos, que es el código médico para prepararse para morir.
Quiere decir que hay que tratar de explicarles a los hijos todo aquello que pensaba que iba a tener diez años para contarles, en pocos meses. Significa asegurarse de tener todo puntualmente arreglado de modo que sea lo más fácil posible para la familia. Significa empezar a decir adiós.
Pasé el día entero con ese diagnóstico. Luego por la tarde me realizaron una biopsia, en la que introdujeron un endoscopio por la garganta, a través del estómago y hasta los intestinos, pusieron una aguja en mi páncreas y retiraron algunas pocas células del tumor. Estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me dijo que cuando vieron las células bajo el microscopio los médicos comenzaron a gritar porque resultó que era una forma muy rara de cáncer pancréatico que se cura mediante cirugía. Me realizaron la cirugía y estoy bien ahora.
Fue lo más cerca que me encontré de la muerte, y espero que sea lo más cerca que me encuentre por varias décadas. Habiendo pasado esto, les puedo decir lo siguiente con un poco más de seguridad que cuando la muerte era un concepto útil pero puramente intelectual: Nadie quiere morir. Aún la gente que quiere ir al cielo no quiere morir para llegar allí. Y sin embargo la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha logrado escapar. Y así es como debiera ser, porque la muerte es muy probablemente la única mejor invención de la vida. Es el agente de cambio de la Vida. Retira del camino lo viejo para dar paso a lo nuevo. En este momento lo nuevo son ustedes, pero algún día no demasiado lejano, gradualmente se convertirán en lo viejo y se los sacará del camino. Lamento ser tan dramático, pero es realmente cierto.
Su tiempo es limitado, así que no lo malgasten viviendo la vida de otro. No se dejen atrapar por el dogma – que implica vivir con los resultados de las creencias de otros. No permitan que el ruido de otras opiniones ahogue vuestra voz interior. Y lo que es más importante, tengan el coraje de seguir a sus corazones e intución. De algún modo ellos ya saben lo que ustedes realmente quieren llegar a ser.Todo lo demás es secundario.
Cuando era joven, existía una publicación maravillosa llamada The Whole Earth Catalog, que era una de las biblias de mi generación. La había creado un sujeto llamado Steward Brand no demasiado lejos de aquí en Menlo Park, y le transmitió su toque poético. Esto sucedía en los últimos años de la década de 1960, con anterioridad a la publicación mediante computadoras personales y de escritorio, así que todo se llevaba a cabo con máquinas de escribir, tijeras, y cámaras polaroid. Era una clase de Google en edición rústica, 35 años antes de la aparición de Google: era idealista, y desbordante de herramientas prolijas e ideas importantes. Stewart y su equipo publicaron varias ediciones de The Whole Earth Catalog, y luego cuando había cumplido su ciclo, publicaron una edición final.
Esto sucedía a mediados de la década de 1970, y yo tenía la edad de ustedes. En la tapa de la edición final había una fotografía de un camino rural a primeras horas de la mañana, del tipo de ruta que ustedes caminarían si fueran tan aventureros. Debajo de la foto aparecían las siguientes palabras: “Si no se tiene avidez por el conocimiento, no se conocerá el éxito”. Era su mensaje de despedida al anunciar el fin de la publicación.

 

Si no se tiene avidez por el conocimiento, no se conocerá el éxito. Y siempre he deseado eso para mí. Y ahora, que ustedes se gradúan para empezar de cero, deseo eso para ustedes

.

 

 

Si no se tiene avidez por el conocimiento, no se conocerá el éxito.

Tipos de coaching.

“No es lo mismo un cuento de coaching, que un coaching de cuento”

De un tiempo a esta parte me encuentro con denominaciones de coaching cuando menos redundantes, será porque estoy impartiendo intensas acciones formativas donde desgrano la esencia del coaching, y estoy atento a las múltiples ofertas que andan por el mercado.

Decía que de un tiempo a esta parte, me encuentro con ofertas formativas, que ya en su propio nombre se califican o descalifican, me permito poner algunos ejemplos y la explicación :

Coaching Emocional: El coaching si prescinde del trabajo con las emociones, sería puramente razón, y eso ni es posible, ni es coaching.

Coaching de Valores: El coaching trabajado con seriedad, inevitablemente desciende al nivel de las creencias y  los valores, llegando más allá de los comportamientos.

Coaching Ontológico: Aún a sabiendas de esta “escuela” y enfoque, el coaching o se sustenta en el SER o se queda en “la nada”

Coaching Filosófico: Pues claro… La mayéutica de Sócrates se considera la primera metodología del coaching… Eso sin hablar del consejo filosófico, el pensamiento…

Coaching Transformacional: Si el proceso de coaching no propicia el cambio, la transformación y la mejora… ¿entonces? No es coaching.

Coaching de sombra: Sin feed-back no es posible el descubrimiento de las áreas ciegas de nuestro actuar…

Coaching de Felicidad: Claro… ¿quién no quiere ser feliz?

Y valga como autocrítica el propio nombre de este blog: Coaching Espiritual, pues ¿cómo no?, si el ser humano estamos llamado a ser aquello que ya somos.

Os dejo con un cuento filosófico, que habla de valores, de la propia felicidad, que descubre las sombras, que transforma al que lo oye desde la profundidad del ser, que interpela espiritualmente y… que emociona… Con la certeza que “no es lo mismo un cuento de coaching, que un coaching de cuento”.
Estaba el filósofo Diógenes cenando lentejas cuando le vió el filósofo Aristipo, que vivía confortablemente a base de adular al rey.

Y le dijo Aristipo: ” Si aprendieras a ser sumiso al rey, no tendrías que comer esa basura de lentejas “. 
A lo que replicó Diógenes: ” Si hubieras tú aprendido a comer lentejas, no tendrías que adular al rey “.