Preguntas coaching 1

Y a tí… ¿qué te gusta???

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Estrategias de coaching para VIVIR EL PRESENTE

El futuro nos estresa y el pasado nos encadena, mientras se nos escapa el presente.

Juan BELLIDO

 

Son muchas las veces en que mis clientes aterrizan en su necesidad de “aprender a vivir el presente”, es decir desconectar de muchas cosas, actividades, pensamientos, sentimientos, para poder sentirse y vivirse desde “el aquí y ahora”.

Desde las estrategias de coaching PROPONGO TRES FASES: ANÁLISIS, PLAN DE ACCIÓN Y ACCIÓN.

EL ANÁLISIS:

1 Analizar y reconocer cuáles son los vampiros del tiempo. Por ejemplo: la tecnología en sus múltiples formas, como en el video que os dejo más abajo, amigos egoístas con el tiempo, etc.

 2. Analizar y reconocer pensamientos recurrentes. Por ejemplo: cuando termine la carrera… cuando lleguen  las vacaciones…

3. Analizar y reconocer si el pasado te encadena: Por ejemplo: si no hubiera hecho… Si hubiera hecho…

5. Reconocer el presente: las cosas están como están. Por ejemplo: te has enamorado, tengo esta enfermedad, mi vida ha cambiado…

 

EL PLAN DE ACCIÓN:

Sabemos que el excesivo análisis lleva a la parálisis, por eso, tras el análisis debe llegar el PLAN DE ACCIÓN:

Aquí y ahora ¿que puedes hacer?

Aquí y ahora ¿qué debes hacer?

Aquí y ahora ¿qué quieres hacer?

Aquí y ahora ¿cómo lo puedes hacer?

 Aquí y ahora ¿cómo puedo construir mi futuro?

Aquí y ahora ¿qué debo hacer para construir mi futuro?

LA ACCIÓN:

Ahora toca ACTUAR.

Aquí y ahora y sólo por hoy vive el presente. 

No debemos olvidar que vivir el presente no es lo mismo que vivir para el presente.

Complemento el post con un texto de Osho.

Juan BELLIDO, palabra de coach

www.juanbellido.com

“Hay una antigua historia. En los días de los Upanishads había un gran rey, Yayati. Le llegó la hora de la muerte. Tenía cien años. Cuando la muerte llegó, empezó a sollozar y a llorar y a gemir. La muerte le dijo, “Esto no encaja contigo. Un gran emperador, un hombre valeroso, ¿qué estás haciendo? ¿Por qué lloras y gimes como un niño? ¿Por qué tiemblas como una hoja al viento? ¿Qué te ha sucedido?” Yayati dijo, “Tú has llegado y yo aún no he sido capaz de vivir. Por favor dame un poco más de tiempo para que pueda vivir. He hecho muchas cosas, he luchado en muchas gue rras, he acumulado mucha riqueza, he construido un gran imperio, he incrementado en mucho la fortuna de mi padre, pero no he vivido. En realidad no me quedó tiempo para vivir… y tú has llegado.

No, es injusto. ¡Dame un poco más de tiempo!” La muerte le dijo, “Pero me he de llevar a alguien. De acuerdo, hagamos un pacto. Si uno de tus hijos está dispuesto a morir por ti, me lo llevaré”.

Yayati tenía cien hijos, miles de esposas. Llamó a sus hijos y les preguntó. Los más viejos no le quisieron escuchar. Se habían vuelto astutos y se encontraban en la misma trampa. Uno, el ma yor, tenía setenta años. Le dijo, “Pero yo tampoco he vivido. ¿Y qué hay de mí? Al menos tú ya has vivido cien años; yo he vivido sólo setenta; debería tener otra oportunidad”.

El más joven –que solamente tenía dieciséis o diecisiete– se acercó, tocó los pies de su padre y le dijo, “Yo estoy dispuesto”. Incluso la muerte sintió compasión por el chico. La muerte sabía que él era inocente, que no estaba versado en los caminos del mundo, que no sabía lo que estaba haciendo. La muerte susurró al oído del niño, “¿Qué haces? ¡Estúpido! Mira a tu padre. Tiene cien años y no está dispuesto a morir, ¡Y tú tienes sólo diecisiete! ¡No sabes lo que es la vida!” El chico insistió, “¡Se acabó la vida! Mi padre ha llegado a los cien y todavía cree que no ha sido capaz de vivir, de modo que ¿para qué? Incluso aunque viviera cien años, sería lo mismo: Es mejor dejarle vivir mi vida. Si él no ha sabido vivir en cien años, entonces todo este asunto es una tontería”.

El hijo murió y el padre vivió cien años más. De nuevo la muerte llamó a su puerta y de nuevo él empezó a llorar y a gemir. Dijo, “Me olvidé por completo. De nuevo empecé a acumular más ri queza, a expandir mi reino; y los cien años han pasado como en un sueño. Tú estás aquí de nuevo y aún no he vivido”.

Y esta situación continuó. La muerte fue una y otra vez y cada vez se llevaba uno de sus hijos. Yayati vivió mil años más.

Una hermosa historia, pero lo mismo ocurrió otra vez. Pasaron mil años y llegó la muerte. Yayati estaba temblando y llorando y gimiendo. La muerte le dijo, “Ya es demasiado. Has vivido mil años y todavía dices que no has sido capaz de vivir”. Yayati le dijo, “¿Cómo puede uno vivir en el aquí y ahora? Siempre estoy posponiendo: mañana y mañana. ¿Y mañana? Y de repente tú estás aquí”.

El posponer la vida es el único pecado al que yo llamo pecado.

No la pospongas. Si quieres vivir, vive aquí y ahora. Olvídate del pasado, olvídate del futuro; éste es el único instante, éste es el único momento existencial. Vívelo. Una vez pase, no podrás re cuperarlo, no podrás reclamarlo.

Si empiezas a vivir en el presente, dejarás de pensar en el futuro y no te aferrarás a la vida. Cuando vives, cuando conoces lo que es la vida, te encuentras satisfecho, saciado; tu ser, al completo, se siente dichoso. No hay necesidad de ninguna compensación. No hay necesidad de que la muerte venga al cabo de cien años y te vea temblando y llorando y gimiendo. Si la muerte llega ahora mismo, estarás dispuesto; habrás vivido, disfrutado, celebrado. Un solo instante de estar realmente vivo es suficiente; mil años de una vida irreal no son suficientes. Mil años o un millón de años de una vida que no haya sido vivida, no son nada; y yo te digo que un solo instante de una experiencia vivida, es una eternidad en sí misma. Estás más allá del tiempo; tocas el alma misma de la vida. Y entonces no hay muerte, ni preocupación, ni apego. Puedes abandonar la vida en cualquier instante y sabes que no dejas nada. La has disfrutado plenamente, al límite. Estás rebosante de ella; estás dispuesto.

Un hombre que está dispuesto a morir sintiéndose alegre es un hombre que realmente ha vivido. El aferrarse a la vida revela que no has sido capaz de vivir. Abrazar la muerte como parte de la vida revela que has vivido como debías. Te sientes satisfecho”.

Osho, Yoga: La Ciencia del Alma, Vol. IV

Volar

 VUELO

Sólo quien ama vuela. Pero ¿quién ama tanto
que sea como el pájaro más leve y fugitivo?
Hundiendo va este odio reinante todo cuanto
quisiera remontarse directamente vivo.

Amar… Pero ¿quién ama? Volar… Pero ¿quién vuela?
Conquistaré el azul ávido de plumaje,
pero el amor, abajo siempre, se desconsuela
de no encontrar las alas que da cierto coraje.

Un ser ardiente, claro de deseos, alado,
quiso ascender, tener la libertad por nido.
Quiso olvidar que el hombre se aleja encadenado.
Donde faltaban plumas puso valor y olvido.

Iba tan alto a veces, que le resplandecía
sobre la piel el cielo, bajo la piel el ave.
Ser que te confundiste con una alondra un día,
te desplomaste otros como el granizo grave.

Ya sabes que las vidas de los demás son losas
con que tapiarte: cárceles con que tragar la tuya.
Pasa, vida, entre cuerpos, entre rejas hermosas.
A través de las rejas, libre la sangre afluya.

Triste instrumento alegre de vestir: apremiante
tubo de apetecer y respirar el fuego.
Espada devorada por el uso constante.
Cuerpo en cuyo horizonte cerrado me despliego.

No volarás. No puedes volar, cuerpo que vagas
por estas galerías donde el aire es mi nudo.
Por más que te debatas en ascender, naufragas.
No clamarás.  El campo sigue desierto y mudo.

Los brazos no aletean. Son acaso una cola
que el corazón quisiera lanzar al firmamento.
La sangre se entristece de batirse sola.
Los ojos vuelven tristes de mal conocimiento.

Cada ciudad, dormida, despierta loca, exhala
un silencio de cárcel, de sueño que arde y llueve
como un élitro ronco de no poder ser ala.
El hombre yace. El cielo se eleva. El aire mueve.

Miguel Hernández

Buscando el equilibrio

La felicidad no es una cuestión de intensidad, sino de equilibrio, orden, ritmo y armonía.

QUIERO CAMBIAR

“Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?

Y si la respuesta era NO durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo.”

Son las palabras de Steve Jobs en un discurso de graduación el 12 de Junio de 2005.

El miedo al cambio paraliza. El cambio no iniciado adormece y roba energía.

Por mientras, elegir la actitud es lo necesario.

Visualizar (imaginar) el cambio, imprescindible.

EL CAMBIO EN SIETE PASOS:

1. Siente

2. Piensa

3. Anímate. (Elige la actitud)

4. Visualiza el cambio.

5. Planifica el cambio

6. Ejecuta el cambio (Para recorrer el camino comienza por el primer paso)

7. Disfruta del camino.

En medio del camino de los SIETE pasos para el cambio, que propongo, está elegir la actitud. Anímate!!! puede ser la banda sonora de tus días. Yo elijo que sea la mia, pues “si aprendes del dolor siempre vas a crecer, no puedes permitir que se apodere de ti esa tristeza todo lo tiñe de gris”


Te dejo más abajo la banda sonora, del magnífico grupo “Los aslándticos” que ya pusieron sintonía a otras entradas y a numerosas acciones formativas.

Juan BELLIDO, palabra de coach

www.juanbellido.com

Levántate de un salto de la cama y con el pie que tu quieras
pero ponte ya a bailar.
Que se escapan las mañanas por detrás de las persianas
y los días desaparecen sin más
anda y déjate notar
canta en la ducha como solías cantar
que la suerte se la llama, que quien no llora no mama y eso nunca
se me debe a mi olvidar

Animate!!

Los días son del color que los quieras ver
tu piénsalo, piénsalo bien
las penas de hoy pueden hacer que te sientas bien
si aprendes del dolor 
siempre vas a crecer 
no puedes permitir que se apodere de ti
esa tristeza todo lo tiñe de gris
te estoy viendo la cara y no lo puedo evitar
aprendete lo que te voy a decir:

Anímate!!
Anímate, Venga parriba tú!

Vivir el presente

La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes.
 
John Lennon (1940-1980)
 
 

Cuentan que le preguntaron al filósofo Confucio, -allá por  el 500 antes de Cristo- sobre la importancia de la vida, y de qué modo era  mejor vivirla.
 
¿Me preguntas por qué compro arroz y flores? Compro arroz para vivir y flores para tener algo por lo que vivir. Contestó Confucio.
 
“Tener algo por lo que vivir”, de nuevo, la clave: ¿qué le da sentido a tu vida?…
Cuando se encuentra el qué, sin más problema, los humanos nos movilizamos hacia el cómo.
 
¿Qué, cómo, para qué? Preguntas esenciales en coaching, desde el aquí y ahora -viviendo el presente-.
 
“La habilidad de usar la pregunta adecuada te da la mitad de la victoria en la batalla para encontrar la respuesta“  decía Thomas J. Watson,  Presidente de IBM hasta 1956.
 
Suelo preguntarme y preguntar en consulta: ¿qué esperas hoy del mundo?… Y más poderosa pregunta aún: ¿qué espera hoy el mundo de tí? 
 
Porque nunca es demasiado tarde para comerte la vida.
 
Juan BELLIDO, palabra de coach
 
 

Presente, puerto presente
Presente y aquí a tu lao’ x2
Traigo mis sorpresas enlatadas
Pa que las saques, saboreando
Tapémonos la vida venid hasta el congelador
Aquí, ahora, la celebración
Si el mundo esta roto tu carcajada me pone en pie
Pies tocando la tierra, mano levatá’ gritareEeEEEe
Ohh ohhh nunca es demasiao’ tarde pa comerte la vida
De un solo bocao
El pasado ya se fue y el presente camina de tu lao’
Presente, puerto presente
Presente y aquí a tu lao’ x2
Seguiré cantando por los caminos nunca andados
Pero hoy, ahora, el motivo la razón
El ayer ya lo guarde en cajoncillos de papel
El mañana no lo recuerdo, lo olvide
Si los pasos se hacen cortos, el sonido de su hueco es otro
Y como dijo amador que gustito pa mis orejas
Sentio mi corazón
Presente, puerto presente
Presente y aquí a tu lao’ x2
Ohh ohhh nunca es demasiao’ tarde pa comerte la vida
De un solo bocao
El pasado ya se fue y el presente camina de tu lao’
Presente, puerto presente
Presente y aquí a tu lao’ x2