Coaching y Coherencia

“Es más fácil luchar por unos principios que vivir de acuerdo con ellos.”
ALFRED ADLER

A veces un no niega
más de lo que quería, se hace múltiple.
Se dice: ‘‘no, no iré’’
y se destejen infinitas tramas
tejidas por los síes lentamente,
se niegan las promesas que no nos hizo nadie
sino nosotros mismos, al oído.
Cada minuto breve rehusado
-¿eran quince, eran treinta?-
se dilata en sinfines, se hace siglos,
y un «no, esta noche no»
puede negar la eternidad de noches,
la pura eternidad.
Qué difícil saber a dónde hiere
un no! Inocentemente
sale de labios puros un no puro;
sin mancha ni querencia
de herir, va por el aire.
Pero el aire está lleno
de esperanzas en vuelo, las encuentra
y las traspasa por las alas tiernas
su inmensa fuerza ciega, sin querer,
y las deja sin vida y va a clavarse
en ese techo azul que nos pintamos
y abre una grieta allí.
O allí rebota
y su herir acerado
vuelve camino atrás y le desgarra
el pecho al mismo pecho que lo dijo.
Un no da miedo. Hay que dejarlo siempre
al borde de los labios y dudarlo.
O decirlo tan suavemente
que le llegue
al que no lo esperaba
con un sonar de «sí»,
aunque no dijo sí quien lo decía.

Pedro Salinas

La Vida es un Regalo

“Y un día te das cuenta de que vivías dormido, pasabas a ciegas y sentías a medias. Si un accidente no ha parado en seco tu vida, vive soñando, pasea observando y ama apostando. Si un accidente ha parado por un momento tu vida, sabes de lo que estamos hablando. Este libro es para vosotros”

(Texto transcrito de la dedicatoria del libro de María Villota: La vida es un regalo)

maria villota

A caído en mis manos (me gusta más decir “a caído en mis ojos”) un libro, que me llamó por la dedicatoria que hace la autora al mismo. Se trata del texto que encabeza este post.

María Villota, que murió la semana pasada en mi ciudad, a los 33 años, tuvo hace un año un gravísimo accidente automovilístico en el que perdió un ojo y sufrió graves secuelas (de ello da cuenta el texto con fotografias muy explícitas), que le servió, en sus propias palabras, para “despertar su conciencia“.

Tenemos, querido lector/a hoy la oportunidad, de aprehender de esta experiencia, sin tener que vivirla. Ahí reside la magia de las historias contadas. Por eso, entre otras cosas, me encanta leer.

Os dejo algunos pensamientos recogidos en el texto citado, dedicado a todos/as los que decidísteis un día a vivir conscientemente.

“Ahora veo más que antes. Antes solo veía la Formula 1 y no veía lo que realmente es importante en la vida. No valoraba lo más grande que es ESTAR VIVA. Este ojo me ha devuelto el norte, lo importante. Mi aspecto actual dice mucho más de quien es María de Villota que el anterior. Llevo mi historia y lo llevo con orgullo”

“Tener un accidente en el que pende tu vida puede ser algo terrible, pero, si logras salvarte para poder vivir dignamente, puede ser un regalo tan grande como para devolverte a la niñez, quitarte años de encima y la armadura, redirigir la vista hacia el alma y volver a sentir como si acabaras de nacer. Y es así, porque acabas de nacer”

“Algunos dicen que estoy tan sensible porque mi accidente es aún muy reciente. Apenas ha pasado un año… Pero por eso precisamente escribo este libro ahora, porque no quiero que el tiempo borre cómo me siento, veo y pienso en este momento (…) El mensaje tan importante que quiero contaros (…) es que hasta cuando te estás muriendo puedes decidir si sigues luchando o abandonas el barco […] Y sí, decidí seguir luchando (…) Deseo que, sin pasar por un accidente como el mío, podáis sentir la alegría de estar vivos y disfrutar del regalo de la vida”
María Villota