Coaching para un corazón roto

“Es mejor haber amado y perdido que jamás haber amado”

Alfred Tennyson

Cuando tenemos una herida en el cuerpo, por ejemplo de una caída o un corte, lo sano, es en primer lugar, limpiarla y desinfectarla, para valorar el daño. El miedo al dolor puede hacer que nos retiremos del algodón con agua oxigenada, aún a sabiendas, que no limpiar la herida, es mantenerla más tiempo, y asumir la infección.

Cuando nos resistimos al dolor, éste persiste. Este principio parecemos los humanos tenerlo muy claro en el caso de dolor físico, pero es frecuente ver en la consulta de coaching, que es fácil olvidarlo en el caso del dolor emocional, como sucede con en las heridas del amor.

Me estoy refiriendo a las rupturas amorosas, sentidas como acabadas, acompañadas de miedo, inseguridad,tristeza o rabia. En definitiva rotas. Estas relaciones rotas pueden ser:

  • Relaciones “he terminado”: donde la persona que asiste a la consulta, se siente protagonista -sujeto activo- de dar el paso para dar fin a la relación.
  • Relaciones “me han dejado”: donde la persona que asiste a la consulta, se siente -sujeto pasivo- en fin a la relación, con sensación de víctima.
  • Relaciones ” zombies”: cuando la pareja se ha convertido en rutina, y se sabe muerta, aunque ninguno de los dos da ningún paso en ninguna dirección distinta.
  • Relaciones “compañeros de piso”: cuando la pareja convive  en una misma casa, pero prácticamente no se hablan y sólo comparten la “logística” para poder convivir bajo un mismo techo. Ya no se reconocen como pareja, sino más bien como “compañeros de un mismo piso”.
  • Relaciones “parece que sí”: Aparentan una pareja unida, pero en realidad sólo lo es en lo que desde fuera se ve. En la intimidad cada uno va “a lo suyo”, y ya no tienen un proyecto común.

Elegir salir del sufrimientoes la clave. El dolor es inevitable, el sufrimiento optativo. Ante lo que duele duelo. Ante lo que sufro valentía para descubrir qué hacer.

El dolor nos informa a través del cuerpo. Escuchar el cuerpo y el dolor es necesario. En contra de una práctica usual como distraer la atención, silenciar lo que se siente, distraer el tiempo. Un trabajo importante consiste en pararse a sentir el dolor y explicitar: “estoy dolido/a” “estoy enfadado/a” “estoy decepcionado/a” “estoy frustrado/a” “estoy jodido/a” “estoy roto/a” “estoy …”

Adentrados en el diálogo con el dolor, podemos obtener información de las emociones de este momento. 

Las emociones apuntan a los problemas para que la razón las resuelva. Las emociones nos aportan una información imprescindible para que nuestra razón se ponga a trabajar en 2¿qué puedo hacer?” “¿qué debe hacer?”. 

Nada existe eternamente. A modo de jaculatoria, debes recordarte continuamente, que nada es para siempre, este dolor no es para siempre, esta sensación de pérdida tampoco. Así que “sólo por hoy” permítete vivir como si el duelo hubiese terminado. Hoy no vas a sufrir. Hoy elijes no sufrir… Y mañana… tampoco. Y al otro… tampoco.

Y descubrirás con sorpresa, un día, que tu razón y tu emoción, de la mano, te permiten llevar una vida plena, coherente y… feliz.

Juan BELLIDO, palabra de coach.

 

 

Amaia Montero – Palabras

Palabras
Que anuncian las despedidas anticipadas
Que explotan en mil pedazos cuando se callan
Que suben por tu garganta entrecortadas
Que matan

Me pierdo
Pensando en nosotros y juro que no me arrepiento
De haberte entregado la vida
Me queda lo bueno
Te miro y a los ojos y sé que ha llegado el momento…
Y tiemblo

Te marchas
Y no sé me ocurre decir ni una sola palabra
Que acabe con este silencio que ahora me alcanza
Y muero matando
Te beso despacio y te digo que solo el amor ya no basta
Mis años, mi vida, mis noches en siete palabras

Cansada
De no parar de dar vueltas en nuestra cama
Volando en paracaídas por esta casa
Buscando rastros de vida, no queda nada…
Que valga

Me pierdo
Pensando en nosotros y juro que no me arrepiento
De haberte entregado la vida, me queda lo bueno
Te miro a los ojos y sé que ha pasado el momento

Y el ego…

Se marcha
Y no sé me ocurre decir ni una sola palabra
Que acabe con este silencio que ahora me alcanza
Y muero matando
Te beso despacio y te digo que solo el amor ya no basta
Mis años, mi vida, mis noches se acaban

Siempre pensaré que te encontró mi estrella de la buena suerte
No sé como curarme el corazón
Y ahora que está claro que ninguno de los dos fue tan valiente
Me pierdo entre la gente y tu voz…

Se marcha
Y no sé me ocurre decir ni una sola palabra
Que acabe con este silencio que ahora me alcanza
Y muero matando
Te beso despacio y te digo que solo el amor ya no basta
Mis años, mi vida, mis noches en siete palabras

Ohh ohh ohh oh oh oh…

Hoy te marchas y el silencio que entró en mi alma
Solo mira por la ventana para verte llegar
Ya no queda entre nosotros nada,
Se acabaron nuestras palabras
Y el recuerdo que no se marcha
Hoy se quiere quedar…

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Autor: coachingespiritual

Coach Profesional Certificado Senior

1 comentario en “Coaching para un corazón roto”

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