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LA LEYENDA DEL AMOR ETERNO.
Acabo de terminar un proceso de coaching con una bonita persona.
Se tata de un proceso habitual al tiempo que único y exclusivo sobre “decisiones amorosas”.
Hemos trabajado en él acerca de las creencias sobre el amor que habitan (o alguien inoculó) en nosotros.
Una creencia a revisar y en algunos casos nos llevará a desaprender es la de la libertad y su relación con el amor. En el amor, surgen conflictos a causa de la poca libertad de los amantes.
Hubo un antes y un después en el proceso, marcado por un cuento… Os lo dejo…
LA LEYENDA DEL AMOR ETERNO
Cuentan que un día el hijo de un bravo guerrero se enamoró de una joven muy bella y ambosdecidieron casarse tras lograr el permiso de sus padres.
Como se amaban tanto y sabiendo los peligros de la convivencia, decidieron visitar al brujo de la tribu para que les preparase un conjuro.
El brujo les dijo: Cojan un águila y un halcón y atenlas por las patas… Las aves intentaron volar, pero se tropezaban la una con la otra, apenas consiguieron dar pequeños saltos, revolcándose por el suelo; al rato, irritadas por la imposibilidad de volar comenzaron a agredirse, picándose hasta hacerse daño.
¿Ven lo que les sucede a estas aves? -Les dijo el brujo-. Atadas la una a la otra ninguna es capaz de volar mientras que solas lo hacían muy alto.
Ustedes son como el águila y el halcón. Si estuvieran amarrados uno al otro, aunque fuera por amor, no sólo vivirían arrastrándose sino también, más tarde o más temprano, comenzarían a lastimarse uno al otro.
Este es el conjuro que les doy para que vuestro amor sea eterno: “Si quieren que el amor perdure, vuelen juntos pero jamás amarrados”.
Palabra de coach, Juan BELLIDO
¿TRISTEZA O ENFADO?
Los coaches personales trabajamos desde la comunicación auténtica y emocional.
A veces, no es fácil reconocer la emoción auténtica que estamos experimentando (miedo, alegría, tristeza, ira, asco, sorpresa), pues se encuentra enmascarada por un comportamiento o actitud que da una información diferente.
Reconocer la emoción que estamos experimentando y la información que nos aporta, nos da lucidez para saber qué nos está pasando y actuar en consecuencia…
Con frecuencia, los hombres que han crecido escuchando que tienen que ser fuertes, tienen dificultades para admitir sus sentimientos primarios de miedo, así que en su lugar muestran enfado.
Las mujeres que han crecido escuchando que deben ser sumisas, suelen llorar expresando tristeza, cuando están, básicamente, enfadadas.
Sin embargo, cuando el enfado es el sentimiento central y más profundo te informa de que sientes que han sobrepasado tus límites, que la situación es injusta o tú la vives como tal, que necesitas defenderte o que alguien o algo te impiden vivir cómo quieres, que sientes que otros establecen tus límites generándose en ti la sensación de estar atrapado. Puede estar informándote de que no te das o no te dan lo que pides o necesitas. En los procesos de coaching el cliente descubre por sí sólo qué emoción le invade y qué información le puede estar aportando…
Juan BELLIDO
coach
De regalo, un cuento sobre la tristeza y el enfado…Disfrútalo…
En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta…
En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas.
Había una vez… un estanque maravilloso.
Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente…
Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.
Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos entraron al estanque.
La furia, apurada (como siempre esta la furia), urgida -sin saber por qué- se bañó rápidamente y más rápidamente aún, salió del agua…
Pero la furia es ciega, o por lo menos no distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró…
Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza…
Y así vestida de tristeza, la furia se fue.
Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.
En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.
Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad… está escondida la tristeza.
Jorge Bucay
¿PROACTIVO O REACTIVO?
La diferencia entre una persona con una actitud proactiva o con una actitud reactiva, es que la primera encuentra la motivación interna para la acción.
El primero se mueve, al segundo lo mueven.
El coaching apoya a las personas a encontrar “esa motivación interna”, y por experiencia sé que esa motivación “da alas”.
Como ejemplo un cuento de motivación colectiva:
Una gran montaña cumbre con su sombra una pequeña aldea. Por falta de rayos solares los niños crecen raquíticos. Un buen día los aldeanos ven al más anciano de ellos dirigirse hacia los límites del pueblo, llevando una cuchara de loza en las manos.
-¿A dónde vas? -le preguntan. Responde:
-Voy a la montaña.
-¿Para qué?
-Para desplazarla.
-¿Con qué?
-Con esta cuchara.
-¡Estás loco! ¡Nunca podrás!
-No estoy loco: sé que nunca podré, pero alguien tiene que comenzar.