Muchos, en efecto, me reprochan que
siempre pregunto a otros y yo mismo nunca doy
una respuesta acerca de nada por mi falta de
sabiduría…; y es evidente que no aprenden nunca
nada de mí, pues son ellos mismos y por sí mismos
los que descubren y engendran bellos pensamientos.
Sócrates